Saturday, September 26, 2026

Entrevista a ALBERTO CISNERO

 

 

¿Qué es para usted la poesía?

 

Todo aquello que hacemos a diario (junto a los que queremos y nos quieren o en orgullosa soledad) y que no ha de servir nunca para la literatura, para la vanagloria de los libros que eventualmente podamos atribuirnos ni para las lecturas públicas u otros eventos relacionados con el circo y el matadero.

 

¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

Nací en La Matanza, Virrey del Pino, kilómetro 39, ruta nacional N° 3 (deep conurbano). El año venidero ha de publicarse “Treinta años sin dormir (1993-2023)” que incluye 18 libros (2 inéditos); podría llamarlo “actividad literaria”.

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

 

Empecé a escribir de niño. Entiendo que para completar la realidad. O porque comíamos salteado. En este país para alimentarte bien tenés que ayunar tres veces al día (no importa cuando lean esto).

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

Dijo Jorge Aulicino: “El íntimo plano, junto con el político, el social, el metafísico, se incrementan en un roce continuo en una lengua áspera, precisa, material y sin embargo flexible hasta casi vaporizarse”.

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

Poco adictos a las costumbres benignas aunque enfáticos y curiosos, continuamos leyendo a Blomberg, a Borges, a Filc, a Larralde, a los clásicos del Siglo de Oro español y a otros contemporáneos.

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

Algo que escuché una vez: “Terminaste de leer y me dieron ganas de romper todo”.

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

Hoy, 24 de septiembre del año veintiséis del siglo, optaría por el poema “Plomada” de José Pedroni. Porque me gusta y porque me hace recordar a mi padre, que fue obrero del gremio de la construcción y ahora no es con nosotros. Y esas serán siempre dos buenas razones en el mundo.

 

Plomada

 

Cuelga de un hilo de pescar la pesa

y es un pequeño mundo suspendido.

Un ángel invisible la sostiene.

Señala el centro de la tierra, herido.

 

Sigue su vertical, hombre constante,

y llegarás a Dios, hombre afligido. 

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

Ha cambiado acaso por merma en la imaginación o porque como espetaba un oriental “todo es inútil y hay que tener por lo menos el valor de no usar pretextos”. Luego los versos son el arte de adivinar el pasado. Luego los años (son nuestras limitaciones) no nos han traído sapiencia sino ganas de orinar. 

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

La segunda opción es la más honesta (aún en una entrevista). Un escritor equivale a alguien que se equivoca siempre; que comete los mismos errores, que los elige. Y un escritor nunca debería olvidar que la sangre solo se lava con sangre.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

Que lea. Cuanto pueda. Y que omita escribir libros geniales todo el tiempo (hay demasiada gente empeñada en tales actividades, incluso literatos, teóricos, abogados y periodistas especializados). Que procure idear otros. Y que lea.

 

¿Cómo ve usted actualmente a la industria editorial?

 

De manera dual: el papel de imprenta (que representa casi el 50% del costo de un libro) está dominado a nivel nacional por un duopolio: Ledesma y Celulosa Argentina; las editoriales multinacionales pueden absorber o negociar mejor estos costos, mientras que las pequeñas editoriales sufren el desabastecimiento o las subas de precios. Es algo concreto. La verdad nos evita tener que imaginar las cosas. Y no importa cuando lean esto.

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela, etc. ¿Cuáles recomendaría?

 

El “Martín Fierro” de José Hernández, “El juguete rabioso” de Roberto Arlt y “Así es mamá” de Juan José Hernández. Porque todavía dan más ganas de leerlos que de premiarlos.

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter, blogs, etc.?

 

Cada cual lo intenta a su manera, no implica una ciencia exacta y siempre habrá desocupados lectores. Así que avante.

Adenda: no ha mucho tiempo el esquema de participación-publicación-validación lo daban los periódicos y los asiduos a los suplementos culturales donde solían publicar(se) crónicas de sucesos y sonetos en terza rima entre otras hazañas de ingenio doméstico; o bien, mediante dos de los oficios más antiguos que existen sobre la tierra: el nepotismo literario y golpear puertas de despachos oficiales en busca de dinero del erario; tanto en la ciudad autómata como en las crueles provincias. Ignoro si tales artes persisten a la fecha.

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

 

Una palabra es la mejor equivocación de una palabra. Buenas noches.

 

Alberto Cisnero

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