Friday, September 18, 2026

Entrevista a SANDRA GUDIÑO

 


¿Qué es para usted la poesía?

 

La poesía es mi modo de vida: vivo en modo poesía. Es una forma de estar en el mundo, de relacionarme con el mundo. La poesía es el origen de la palabra en su desnudez desde allí, desde la desnudez, el continuo vínculo con la belleza. La poesía es el centro que irradia. Comunica luminosamente todo lo vivido y lo por vivir, lo indócil, el desvío. Lo incalificable, lo desde adentro, lo diminuto, como las mamushkas, una dentro de otra más pequeña y otra más hasta la profundidad de decir lo que rebasa, lo que rebalsa, lo político, lo que muta, lo que a veces no quisiera decir porque duele y mucho.

 

¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

Soy poeta, narradora oral escénica, profesora de francés, ensayista en ese idioma, mamá de Leilén y Luciano, soy la “abusan” de Giovani, diplomada en Género y en Mediación Cultural, promotora de lectura, susurradora, prologuista, jurado de Concursos Literarios provinciales, nacionales e internacionales.

Publiqué cuatro libros de poesía: Desnuda (Mar del Plata 2014,

Lágrimas de Circe) declarado de su interés por la Honorable Cámara de Diputados de

la Provincia de Santa Fe; excepto amarte (Mar del Plata 2015, Lágrimas de Circe);

Núcleo (Santa Fe 2016, Editorial de l’aire) y Ni hippie ni limonada (Santa Fe 2023, Corteza Ediciones). Mi quinto poemario Terreno baldío es Primer Premio Internacional J. Bernavil 2025 de Venezuela, se encuentra en edición.

He recibido premios, menciones y distinciones en concursos nacionales e internacionales. Cada año publico poemas en numerosas Antologías Literarias nacionales e internacionales, también en medios digitales.

Participo en Encuentros de Escritores y Ferias del libro presentando autores santafesinos como integrante de Cultura de Santa Fe.

A los 40 estudié en la Universidad Nacional del Litoral Narrativa Oral Escénica, esto me dio la posibilidad de contar cuentos en el teatro, no sólo para niños, sino también para adultos, durante un largo tiempo contar cuentos me permitió recorrer las escuelas, las bibliotecas públicas de  la ciudad, la experiencia es maravillosa. Contar con el otro, no para el otro. Contar con el cuerpo. Fundamentalmente me interesa, como dice Liliana Bodoc: “Porque amasar un pan y escribir un cuento son cosas muy parecidas. Porque repartir un pan entre todos y leer un cuento en voz alta son las más antiguas costumbres del amor” contar, leer un cuento como forma de dar amor. Con estas ganas de contarle cuentos a mi nieto Giovani, quien ama los cuentos, tiene 7 años y vive lejos de aquí (en la provincia de San Luis) creé un canal de Youtube donde leo cuentos para niños. Mi nieto puede escuchar mi voz, aún en la distancia y espera los videos cada semana.

El trabajo de audio y video lo realizamos en familia. Siempre promocionando la lectura, me impresiona la cantidad de niños del mundo que, además de Giovani, escuchan los cuentos y nos dejan sus mensajes de alegría.

Luego puse la oralidad a disposición de la poesía para recitar en escenarios de forma performática cada uno de mis poemas. Hice además seminarios y talleres con gente que se dedica a performance de poesía en slams o jams, los resultados son asombrosos y a esto me dedico. Disciplina, dedicación, tiempo de estudio, amor por sobre todas las cosas a la poesía.

Por otro lado en una de mis becas, vivir en París me permitió conocer el arte del encantamiento, de la perplejidad, del misterio. Susurrar y ser susurrado: ese vínculo sensible sostenido por aire poético en movimiento. El arte de susurrar por medio de “susurradores” o ruiseñores (tubos de cartón transmisores de poesía susurrada en apenas un minuto) es un arte nacido en Francia. Hoy en día luego de hacer talleres de susurradores en París y en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires tengo mi propio taller de “formación de susurradores” un pequeño seminario que se da en bibliotecas públicas o donde me llamen a impartirlo. Lo mejor es salir a susurrar poemas al parque federal, a las plazas, a las escuelas, en un semáforo. Es una apertura a nuevos significados en las prácticas de experiencia y mediación poética y por supuesto de promoción de lectura “poética”.

Por otro lado en la 94.3 Radio Cultura de Santa Fe tengo un micro de poesía llamado La otrA vOz donde leo y sobre todo cuento un poco la historia de cada poeta, los días miércoles por la mañana. Leo a  poetas clásicos y a poetas de nuestra región. Esa es la propuesta de este 2026. Años anteriores he leído a poetas de diferentes países, tipo ciclo de poesía, también poetas nacionales y regionales. Nunca abandonamos, en la radio, la lectura de poesía local, regional.

Desde hace unos meses integro la Comisión que organiza el Festival Internacional de Literatura de Santa Fe. Santa Fe capital no tenía festival, este año será la tercera edición, me encargo junto a otros escritores de la visita a escuelas llevando lecturas y susurros propios y de la región. 

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

 

A los diez años empezó el deseo de escribir poesía, en la escuela, la maestra enseñaba descripción, yo describía la sala de una casa inventada y con bajada de verso. La maestra me invitó, entonces, a la lectura de poemas y me mandó a la biblioteca a buscar poesía. Agradezco esas recomendaciones y tanto más. Allí empieza el verdadero camino, en los errores de ortografía que cometía y la maestra inaugurando lecturas, instándome  a leer mucho para solucionar dicho problema.

Si tengo que hablar del primer poema “cerrado” fue absolutamente ese de los diez, aún recuerdo el final…”una mecedora / donde mamá se hamaca / a la espera de un niño” (por supuesto no era real, soy la hija menor, era una gran mentira con bajada de verso).

Luego llegó la adolescencia y la preparatoria de francés, lectora voraz leía la los poetas malditos en su idioma original, nunca dejé de leer poesía, en francés, en castellano, ni de escribirla. Aún encuentro, en cada mudanza, algunos textos poéticos de la adolescencia y siento que fueron absolutamente el germen, la semilla.

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

Mi poesía es litoral, de puente colgante en la puerta, de río, sin embargo citadina. Esta mujer que habita el litoral, escribe pájaros y río, apenas pájara dicen de mí en otras latitudes y dejo que así sea. Es así como me defino: una mujer pluvial, de humedales, comprometida con nuestra casa común, hago arte desde el aquí y ahora de mi lugar en el mundo. En el camino hacia un decir que define la época, los hechos y actores de esta realidad se dan cita en mi decir más allá de la mirada. Pero por sobre todas las cosas mi poesía es honesta.

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

Si bien he leído siempre mucha poesía, en tiempos de incertidumbre vuelvo  a los clásicos, a los que me marcaron de adolescente. Aprovecho los talleres o lo que traigo de festivales  para leer a gente joven. Adoro la poesía de escritoras mujeres tanto argentinas como americanas y han sido mis referentes a lo largo del camino. A veces busco la obra completa de tal o cual autora y disfruto en continuado. Decisivas en mi escritura han sido Pizarnik, Olds, Sylvia Plath, Levertov, como así también Olga Orozco, la Tere Andruetto, Estela Figueroa, Marosa, Wislawa, Gioconda Belli, Amelia Biagioni, Peri Rossi, Beatriz Vallejos, Claudia Masin, María Negroni y Diana Bellessi, Bodoc y tantas más, sólo por nombrar algunas poetas faro, sólo por mencionar algunas mujeres valiosas, para mí toda poeta está hecha de otras poetas. Pero debería mencionar también la cantidad de narradoras y ensayistas que han sido y continúan siendo mis referentes.  El cine también es influencia para mí, tanto como la lectura, me acostumbré a ver cine como si leyera un libro, me apasiona de igual manera que ir al museo o pasar horas en muestras de fotografía o de artistas plásticos, luego decanta la escritura. Presto el oído, voy de un arte a otro como mujer, como poeta, como decidora. Me dejo acompañar, me dejo estar en el decir de cada una de las artes  para estar-siendo y escribir.

Me siento parte de la generación de los “raros peinados nuevos”. En los ’80 no sólo la poética de Spineta o de Charly García invadía la vida, sino también toda su música. Esa es en realidad la gran influencia en mi obra: la música. Me interesa mucho la música en la oralidad de mi poesía y me acompaño, no sólo de lecturas sino también y fundamentalmente de música.

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

Mi poesía no es explicación de nada, es la experiencia profunda del misterio de lo inexplicable. Escribo entonces como ofrenda, soy poesía, me ofrendo para llegar a otro (con honestidad, respeto, responsabilidad) y que ese lector nunca pierda la capacidad de asombro.

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

Me dijeron


es ahora    levantate corré

en el desierto

          buscá la sed

          movete médano en el viento

yo escuché

escalá esa montaña

hasta dar con el alimento para vos

no

para los tuyos

                      me dijeron

en la cueva

parí los hijos

como loba cuidá

los cachorros

desde el aliento

 

yo escuché

traé la caza entre los dientes

sin importar cómo ni por qué

la sangre

sin importar

cómo ni por qué cada herida

 

yo no hice caso

y volé

sobre la furia camalotal

a lomo del mediodía

volé

hacia el sur

                   volé

 

recién entonces

sacudí barro mucho barro

y sangre de la huella

 

                                 y lloré

 

Este es un poema que quiero fuerte: nunca hice caso. Ahora tampoco.

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

Para hablar del lenguaje poético hablaré de mis libros: por momentos parecieran autobiográficos, como si me dejara ver completamente, pero cuanto más me leés te parece que acabo de huir del texto y sólo te muestro fotos, o miradas. Mientras más me leés es mi mirada la que te mira. Es como un autorretrato donde yo misma no estoy o sólo se ve el clavo en la pared. Dejo la silla vacía y vos te sentás a mirar, con mis ojos. Te dejo el fogonazo, el flash, lo demás es tu ojo lector.

Cada poemario es en sí un mundo, y todos, del último al primero, en este orden, definen la palabra poesía para la poeta que soy.

En Desnuda acudo a mi propia voz para abrir la puerta a la morada interior, hago mi propio mapa histórico. Esa voz hace que me descubra hecha otra, otras, me asomo me descubro, la piel es el único dios posible. Y dejo espacio, en forma de apartado para las mujeres que me conmueven: mujer-hambre, mujer-tristeza, mujer-desaparecida, entre otras.  En excepto amarte la mano que me dibuja no titubea, mis pájaros están maduros. Vuelvo a ser mi único yo posible. Siempre leo y reflexiono, me cuestiono, no es una relación superficial con el propio instrumento, con el lenguaje. Y de ahí cada verso: un momento de asombro estético. Mi poesía es una reflexión de primerísima importancia acerca del lenguaje y eso se continúa a lo largo de mis cinco títulos. En Núcleo la poesía como sitio privilegiado, de espacio seguro, de epifanía, de alteridades, del descubrimiento de la concepción del mundo y de los intereses de otro, me pongo en el lugar de esa otredad alternando la perspectiva propia con la ajena. Ya en Ni hippie ni limonada si bien es sumamente generación ochentosa, la que me tocó vivir en la adolescencia, escribo desde ese presente, en el que se crea y se descubre aquí y ahora. Lo que continúa en cada poemario es el trabajo con la palabra. Las preguntas que no encuentran respuesta en un poemario, seguramente encuentran una intensidad poética en el siguiente. (Como en Terreno baldío que es el siguiente poemario, en este momento en edición) 

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

Escritura como sitio de privilegio, como espacio seguro, como necesidad. Esa necesidad de pisar el borde, de estar al límite, en el abismo es innata. Sin embargo cada día hay que cultivarla. Soy una aprendiz perseverante, soy disciplina más entusiasmo en la palabra, cada día. Yo he vivido siempre de las palabras: las que se dicen, las que se ocultan, las que se niegan, las que brillan más allá de todo entendimiento. Hay que creer en las palabras, descubrirlas, dejarlas que se oculten, hacer el amor con ellas, latir en sílabas, respirar en un fonema, encontrar el ritmo para al fin ponerle voz a los silencios, día a día.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

Que lea mucho, que escriba mucho, que corrija (la mano que tacha es la mano que escribe de veras). Que se atreva al caos. Y rompa las reglas.

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?         

 

Son tiempos difíciles para la cultura, como sabemos, sobre todo para la publicación de libros de poesía. Me gusta la propuesta de editoriales independientes, de cooperativa, de trabajo respetuoso y responsable para hacer posible la publicación ya que en grandes editoriales es imposible.

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?

 

De poesía: la Poesía completa de Gustavo Tisocco; La poesía completa de Diana Bellessi; de novela: toda la obra de Gabriela Cabezón Cámara; Todos y cada uno de los  libros de Samanta Schweblin y toda la obra de Claire Keegan; de cuentos: toda la obra de Alejandra Kamiya; de ensayos: la obra de Alicia Genovese completa. La llegada a la escritura de Hélène Cixous. Escribir, de Marguerite Duras.

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter, blogs etc?

 

Es interesantísimo que la poesía esté al alcance de todos. Vivimos en una era tecnológica y si la poesía se difunde en un blog, en sitios webs, en foros literarios, en revistas virtuales será motivo de encuentro con el lector, entre pares, de intercambio, de lectura y de amistad entre autores del mundo entero. Lo celebro.

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

 

Voy a escribir la palabra más linda que me enseñó mi mamá: ¡gracias! Yo la aprendí en francés y suena tan suavecita que da gusto: merci! La repito.

Enormemente agradecida al querido poeta Gustavo Tisocco por su trabajo amoroso en el Blog, por esta entrevista. Por la difusión de poesía, por la amistad, el cariño y el respeto del querido poeta hacia cada uno de nosotros. Po la inmensa posibilidad de ser conocida con mi palabra en tantos lugares del país y del mundo gracias a su trabajo incesante. Por el poema “Amo a un hombre pez” (mil gracias) que tuve la oportunidad de bailar en su homenaje y no voy a olvidar jamás en la vida.

 Te quiero fuerte amigo bello.

Abrazos litorales.

  

Sandra Gudiño

2 Comments:

Blogger Sandra said...

Gracias querido poeta por permitirme decir, no sólo en modo poesía. Es muy importante para mí. Abrazos litorales.

9/18/2026  
Blogger Alfredo Lemon said...

Gracias Sandra por tu ofrenda y por contarnos tu recorrido y tu visión poética que como apuntas, es plena vivencia...

Te abrazo grande desde Córdoba
Salud y bendiciones para tus días y tu obra

9/19/2026  

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