Entrevista a SANDRA GUDIÑO
¿Qué es para usted la poesía?
La poesía es mi modo de vida: vivo en modo
poesía. Es una forma de estar en el mundo, de relacionarme con el mundo. La
poesía es el origen de la palabra en su desnudez desde allí, desde la desnudez,
el continuo vínculo con la belleza. La poesía es el centro que irradia.
Comunica luminosamente todo lo vivido y lo por vivir, lo indócil, el desvío. Lo
incalificable, lo desde adentro, lo diminuto, como las mamushkas, una dentro de
otra más pequeña y otra más hasta la profundidad de decir lo que rebasa, lo que
rebalsa, lo político, lo que muta, lo que a veces no quisiera decir porque
duele y mucho.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida,
de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?
Soy poeta, narradora oral escénica,
profesora de francés, ensayista en ese idioma, mamá de Leilén y Luciano, soy la
“abusan” de Giovani, diplomada en Género y en Mediación Cultural, promotora de
lectura, susurradora, prologuista, jurado de Concursos Literarios provinciales,
nacionales e internacionales.
Publiqué cuatro libros de poesía: Desnuda
(Mar del Plata 2014,
Lágrimas de Circe) declarado de su interés
por la Honorable Cámara de Diputados de
la Provincia de Santa Fe; excepto amarte
(Mar del Plata 2015, Lágrimas de Circe);
Núcleo (Santa Fe 2016, Editorial de l’aire)
y Ni hippie ni limonada (Santa Fe 2023, Corteza Ediciones). Mi quinto poemario
Terreno baldío es Primer Premio Internacional J. Bernavil 2025 de Venezuela, se
encuentra en edición.
He recibido premios, menciones y
distinciones en concursos nacionales e internacionales. Cada año publico poemas
en numerosas Antologías Literarias nacionales e internacionales, también en
medios digitales.
Participo en Encuentros de Escritores y
Ferias del libro presentando autores santafesinos como integrante de Cultura de
Santa Fe.
A los 40 estudié en la Universidad Nacional
del Litoral Narrativa Oral Escénica, esto me dio la posibilidad de contar
cuentos en el teatro, no sólo para niños, sino también para adultos, durante un
largo tiempo contar cuentos me permitió recorrer las escuelas, las bibliotecas
públicas de la ciudad, la experiencia es
maravillosa. Contar con el otro, no para el otro. Contar con el cuerpo.
Fundamentalmente me interesa, como dice Liliana Bodoc: “Porque amasar un pan y
escribir un cuento son cosas muy parecidas. Porque repartir un pan entre todos
y leer un cuento en voz alta son las más antiguas costumbres del amor” contar,
leer un cuento como forma de dar amor. Con estas ganas de contarle cuentos a mi
nieto Giovani, quien ama los cuentos, tiene 7 años y vive lejos de aquí (en la
provincia de San Luis) creé un canal de Youtube donde leo cuentos para niños.
Mi nieto puede escuchar mi voz, aún en la distancia y espera los videos cada
semana.
El trabajo de audio y video lo realizamos
en familia. Siempre promocionando la lectura, me impresiona la cantidad de
niños del mundo que, además de Giovani, escuchan los cuentos y nos dejan sus
mensajes de alegría.
Luego puse la oralidad a disposición de la
poesía para recitar en escenarios de forma performática cada uno de mis poemas.
Hice además seminarios y talleres con gente que se dedica a performance de
poesía en slams o jams, los resultados son asombrosos y a esto me dedico.
Disciplina, dedicación, tiempo de estudio, amor por sobre todas las cosas a la
poesía.
Por otro lado en una de mis becas, vivir en
París me permitió conocer el arte del encantamiento, de la perplejidad, del
misterio. Susurrar y ser susurrado: ese vínculo sensible sostenido por aire
poético en movimiento. El arte de susurrar por medio de “susurradores” o
ruiseñores (tubos de cartón transmisores de poesía susurrada en apenas un
minuto) es un arte nacido en Francia. Hoy en día luego de hacer talleres de
susurradores en París y en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires tengo mi
propio taller de “formación de susurradores” un pequeño seminario que se da en
bibliotecas públicas o donde me llamen a impartirlo. Lo mejor es salir a
susurrar poemas al parque federal, a las plazas, a las escuelas, en un
semáforo. Es una apertura a nuevos significados en las prácticas de experiencia
y mediación poética y por supuesto de promoción de lectura “poética”.
Por otro lado en la 94.3 Radio Cultura de
Santa Fe tengo un micro de poesía llamado La otrA vOz donde leo y sobre todo
cuento un poco la historia de cada poeta, los días miércoles por la mañana. Leo
a poetas clásicos y a poetas de nuestra
región. Esa es la propuesta de este 2026. Años anteriores he leído a poetas de
diferentes países, tipo ciclo de poesía, también poetas nacionales y
regionales. Nunca abandonamos, en la radio, la lectura de poesía local,
regional.
Desde hace unos meses integro la Comisión
que organiza el Festival Internacional de Literatura de Santa Fe. Santa Fe
capital no tenía festival, este año será la tercera edición, me encargo junto a
otros escritores de la visita a escuelas llevando lecturas y susurros propios y
de la región.
¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?
A los diez años empezó el deseo de escribir
poesía, en la escuela, la maestra enseñaba descripción, yo describía la sala de
una casa inventada y con bajada de verso. La maestra me invitó, entonces, a la
lectura de poemas y me mandó a la biblioteca a buscar poesía. Agradezco esas
recomendaciones y tanto más. Allí empieza el verdadero camino, en los errores
de ortografía que cometía y la maestra inaugurando lecturas, instándome a leer mucho para solucionar dicho problema.
Si tengo que hablar del primer poema
“cerrado” fue absolutamente ese de los diez, aún recuerdo el final…”una
mecedora / donde mamá se hamaca / a la espera de un niño” (por supuesto no era
real, soy la hija menor, era una gran mentira con bajada de verso).
Luego llegó la adolescencia y la
preparatoria de francés, lectora voraz leía la los poetas malditos en su idioma
original, nunca dejé de leer poesía, en francés, en castellano, ni de
escribirla. Aún encuentro, en cada mudanza, algunos textos poéticos de la
adolescencia y siento que fueron absolutamente el germen, la semilla.
¿Cómo definiría a su poesía?
Mi poesía es litoral, de puente colgante en
la puerta, de río, sin embargo citadina. Esta mujer que habita el litoral,
escribe pájaros y río, apenas pájara dicen de mí en otras latitudes y dejo que
así sea. Es así como me defino: una mujer pluvial, de humedales, comprometida
con nuestra casa común, hago arte desde el aquí y ahora de mi lugar en el
mundo. En el camino hacia un decir que define la época, los hechos y actores de
esta realidad se dan cita en mi decir más allá de la mirada. Pero por sobre
todas las cosas mi poesía es honesta.
¿Qué autores influyeron en su poética?
Si bien he leído siempre mucha poesía, en
tiempos de incertidumbre vuelvo a los
clásicos, a los que me marcaron de adolescente. Aprovecho los talleres o lo que
traigo de festivales para leer a gente
joven. Adoro la poesía de escritoras mujeres tanto argentinas como americanas y
han sido mis referentes a lo largo del camino. A veces busco la obra completa
de tal o cual autora y disfruto en continuado. Decisivas en mi escritura han
sido Pizarnik, Olds, Sylvia Plath, Levertov, como así también Olga Orozco, la
Tere Andruetto, Estela Figueroa, Marosa, Wislawa, Gioconda Belli, Amelia
Biagioni, Peri Rossi, Beatriz Vallejos, Claudia Masin, María Negroni y Diana
Bellessi, Bodoc y tantas más, sólo por nombrar algunas poetas faro, sólo por
mencionar algunas mujeres valiosas, para mí toda poeta está hecha de otras
poetas. Pero debería mencionar también la cantidad de narradoras y ensayistas
que han sido y continúan siendo mis referentes.
El cine también es influencia para mí, tanto como la lectura, me
acostumbré a ver cine como si leyera un libro, me apasiona de igual manera que
ir al museo o pasar horas en muestras de fotografía o de artistas plásticos,
luego decanta la escritura. Presto el oído, voy de un arte a otro como mujer,
como poeta, como decidora. Me dejo acompañar, me dejo estar en el decir de cada
una de las artes para estar-siendo y
escribir.
Me siento parte de la generación de los
“raros peinados nuevos”. En los ’80 no sólo la poética de Spineta o de Charly
García invadía la vida, sino también toda su música. Esa es en realidad la gran
influencia en mi obra: la música. Me interesa mucho la música en la oralidad de
mi poesía y me acompaño, no sólo de lecturas sino también y fundamentalmente de
música.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con
su poética?
Mi poesía no es explicación de nada, es la
experiencia profunda del misterio de lo inexplicable. Escribo entonces como
ofrenda, soy poesía, me ofrendo para llegar a otro (con honestidad, respeto,
responsabilidad) y que ese lector nunca pierda la capacidad de asombro.
¿Qué poema elegiría usted si tiene que
optar por uno en especial? ¿Por qué?
Me dijeron
es ahora
levantate corré
en el desierto
buscá la sed
movete médano en el viento
yo escuché
escalá esa montaña
hasta dar con el alimento para vos
no
para los tuyos
me dijeron
en la cueva
parí los hijos
como loba cuidá
los cachorros
desde el aliento
yo escuché
traé la caza entre los dientes
sin importar cómo ni por qué
la sangre
sin importar
cómo ni por qué cada herida
yo no hice caso
y volé
sobre la furia camalotal
a lomo del mediodía
volé
hacia el sur
volé
recién entonces
sacudí barro mucho barro
y sangre de la huella
y lloré
Este es un poema que quiero fuerte: nunca
hice caso. Ahora tampoco.
¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo
largo de los años?
Para hablar del lenguaje poético hablaré de
mis libros: por momentos parecieran autobiográficos, como si me dejara ver
completamente, pero cuanto más me leés te parece que acabo de huir del texto y
sólo te muestro fotos, o miradas. Mientras más me leés es mi mirada la que te
mira. Es como un autorretrato donde yo misma no estoy o sólo se ve el clavo en
la pared. Dejo la silla vacía y vos te sentás a mirar, con mis ojos. Te dejo el
fogonazo, el flash, lo demás es tu ojo lector.
Cada poemario es en sí un mundo, y todos,
del último al primero, en este orden, definen la palabra poesía para la poeta
que soy.
En Desnuda acudo a mi propia voz para abrir la puerta a la morada interior, hago mi propio mapa histórico. Esa voz hace que me descubra hecha otra, otras, me asomo me descubro, la piel es el único dios posible. Y dejo espacio, en forma de apartado para las mujeres que me conmueven: mujer-hambre, mujer-tristeza, mujer-desaparecida, entre otras. En excepto amarte la mano que me dibuja no titubea, mis pájaros están maduros. Vuelvo a ser mi único yo posible. Siempre leo y reflexiono, me cuestiono, no es una relación superficial con el propio instrumento, con el lenguaje. Y de ahí cada verso: un momento de asombro estético. Mi poesía es una reflexión de primerísima importancia acerca del lenguaje y eso se continúa a lo largo de mis cinco títulos. En Núcleo la poesía como sitio privilegiado, de espacio seguro, de epifanía, de alteridades, del descubrimiento de la concepción del mundo y de los intereses de otro, me pongo en el lugar de esa otredad alternando la perspectiva propia con la ajena. Ya en Ni hippie ni limonada si bien es sumamente generación ochentosa, la que me tocó vivir en la adolescencia, escribo desde ese presente, en el que se crea y se descubre aquí y ahora. Lo que continúa en cada poemario es el trabajo con la palabra. Las preguntas que no encuentran respuesta en un poemario, seguramente encuentran una intensidad poética en el siguiente. (Como en Terreno baldío que es el siguiente poemario, en este momento en edición)
¿Para usted se nace o se hace escritor?
Escritura como sitio de privilegio, como
espacio seguro, como necesidad. Esa necesidad de pisar el borde, de estar al
límite, en el abismo es innata. Sin embargo cada día hay que cultivarla. Soy
una aprendiz perseverante, soy disciplina más entusiasmo en la palabra, cada
día. Yo he vivido siempre de las palabras: las que se dicen, las que se
ocultan, las que se niegan, las que brillan más allá de todo entendimiento. Hay
que creer en las palabras, descubrirlas, dejarlas que se oculten, hacer el amor
con ellas, latir en sílabas, respirar en un fonema, encontrar el ritmo para al
fin ponerle voz a los silencios, día a día.
¿Qué consejos le daría a un joven
escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?
Que lea mucho, que escriba mucho, que
corrija (la mano que tacha es la mano que escribe de veras). Que se atreva al
caos. Y rompa las reglas.
¿Cómo ve usted actualmente la industria
editorial?
Son tiempos difíciles para la cultura, como
sabemos, sobre todo para la publicación de libros de poesía. Me gusta la
propuesta de editoriales independientes, de cooperativa, de trabajo respetuoso
y responsable para hacer posible la publicación ya que en grandes editoriales
es imposible.
Si tuviera que recomendar un libro de
poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?
De poesía: la Poesía completa de Gustavo
Tisocco; La poesía completa de Diana Bellessi; de novela: toda la obra de
Gabriela Cabezón Cámara; Todos y cada uno de los libros de Samanta Schweblin y toda la obra de
Claire Keegan; de cuentos: toda la obra de Alejandra Kamiya; de ensayos: la
obra de Alicia Genovese completa. La llegada a la escritura de Hélène Cixous.
Escribir, de Marguerite Duras.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter, blogs etc?
Es interesantísimo que la poesía esté al
alcance de todos. Vivimos en una era tecnológica y si la poesía se difunde en
un blog, en sitios webs, en foros literarios, en revistas virtuales será motivo
de encuentro con el lector, entre pares, de intercambio, de lectura y de
amistad entre autores del mundo entero. Lo celebro.
Por último ¿Quiere usted agregar algo?
Voy a escribir la palabra más linda que me
enseñó mi mamá: ¡gracias! Yo la aprendí en francés y suena tan suavecita que da
gusto: merci! La repito.
Enormemente agradecida al querido poeta
Gustavo Tisocco por su trabajo amoroso en el Blog, por esta entrevista. Por la
difusión de poesía, por la amistad, el cariño y el respeto del querido poeta
hacia cada uno de nosotros. Po la inmensa posibilidad de ser conocida con mi
palabra en tantos lugares del país y del mundo gracias a su trabajo incesante.
Por el poema “Amo a un hombre pez” (mil gracias) que tuve la oportunidad de bailar
en su homenaje y no voy a olvidar jamás en la vida.
Te
quiero fuerte amigo bello.
Abrazos litorales.
Sandra Gudiño
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2 Comments:
Gracias querido poeta por permitirme decir, no sólo en modo poesía. Es muy importante para mí. Abrazos litorales.
Gracias Sandra por tu ofrenda y por contarnos tu recorrido y tu visión poética que como apuntas, es plena vivencia...
Te abrazo grande desde Córdoba
Salud y bendiciones para tus días y tu obra
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