Thursday, August 23, 2007

Entrevista a ALICIA PERRIG




¿Qué es para usted la poesía?

Es un encuentro. Es un encuentro en el punto evanescente donde confluyen -o se disgregan- la realidad, la imaginación y lo inalcanzable. Es un encuentro con lo impensado, con lo no soñado, con lo desconocido. Es un encuentro con la puerta que libera los demonios.
.........“…es la frente de mi diosa
.........el tarascón de mi hembra
.........el cielito del tejo de mi niña
.........es el arca de mi alianza
..........mi taumaturgia
..........mi olimpíada…”


¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

Vivo en la ciudad de Villa María, provincia de Córdoba. Tengo un esposo que es el amor de mi vida y una hija maravillosa. Soy profesora de Lengua y Literatura inglesa aunque no ejerzo.
Comencé a escribir a los 8 o 9 años. Escribí hasta los 22 y después, por una situación personal, demasiado triste como para ser recordada, me venció el silencio. Pero fue un silencio reprimido ya que me pasé los siguientes 20 años de mi vida diciéndome un poema durante días, hasta que surgía otro, y otro más, pero que jamás llevé al papel. En el año 2003 me reencontré con una amiga de la infancia a la que hacía más de 30 años no veía. Nos abrazamos. Ella temblaba, seguramente, yo también lo hacía. Había tanta poesía en el temblor de aquel abrazo que venció al silencio y volví a escribir. Ese día supe que alguna vez me habían robado mucho, casi todo, pero no habían podido con la poesía. Ni podrán. Después todo fue escribir y escribir, y en el intento por compartir conocer gente maravillosa, y otra no tanto que también me enseñó, y ganar algún premio y verme publicada en algún suplemento cultural o en alguna revista on line, o en algún blog donde me llena de orgullo encontrarme junto a tantos grandes poetas, algunos queridos amigos, como éste, por ejemplo. En noviembre, como premio del IV Concurso internacional de poesía “La de las siete colinas” denominado “VictoriaSiempre2007”, tendré mi primer poemario.

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

La primera vez que escribí fue por sugerencia de mi maestra de tercer grado. Viajábamos con mi familia en una estanciera, detrás de un camión jaula que transportaba vacas y yo pensé que si mi familia y yo viajáramos en el camión jaula, las vacas manejarían estancieras. Cuando se lo conté a la maestra, ella me lo hizo escribir. Tengo un cuento en donde narro esta anécdota que me ha dado hermosas satisfacciones. Siempre pensé que escribiendo los pensamientos no se desvanecían, era como reafirmarlos. Ahora, en esta segunda etapa, hice propia una oración de Tagore, escribo para “…elevar el pensamiento por sobre la pequeñez de lo cotidiano” aunque escriba sobre lo cotidiano, al trasformarlo en algo bello le quito la “pequeñez”.

¿Cómo definiría a su poesía?

No me siento muy cómoda definiéndome, prefiero que lo haga el lector, pero creo que, por sobre todas las cosas, es contundente. Un poeta amigo me dijo alguna vez que nunca podía imaginar cómo terminaría un poema mío. Yo, simplemente, aspiro a rozar la belleza.

¿Qué autores influyeron en su poética?

He leído y leo muchísimo pero siempre intenté no enloquecer con un autor que termine robándose mi esencia. De todos modos todos, de una u otra forma somos influenciados por nuestras lecturas, es más, creo que hay una poesía que es universal, que llevamos en esa gran porción de nuestra herencia que es común al género humano. Me ha pasado escribir algo que creía absolutamente original y al otro día leerlo en un poema escrito hace 100 años por un japonés. En algún lugar el japonés centenario y yo éramos hermanos. ¡Qué maravilla! A propósito, me gusta la literatura oriental. Jamás dejaré de releer Las mil y una noches y me desvelan algunos haikus. Siempre están conmigo Emily Dickenson, Whitman, Pavese, Quasimodo, Ungaretti, Kavafis, Carver, Borges, Cortazar, Vallejos, Pizarnik, Girondo y podría seguir. Aunque parezca una paradoja me deja sin aliento la poesía en García Márquez, la segunda vez que terminé de leer Cien Años de Soledad dormí toda la noche abrazada al libro, no podía desprenderme de tanta poesía. Admiro a muchos poetas argentinos contemporáneos: Juan Gelman, Hugo Mujica, Jorge Madrazzo, Nestor Mux, Rodolfo Alonso, Jorge Diestch, Graciela Geller y tantos otros que no nombro por no prolongar esta lista hasta el aburrimiento. Quisiera destacar, también, mi admiración por algunos poetas de mi ciudad que son verdaderamente increíbles como Edith Vera, Gustavo Borga, Alejandro Schmidt, Fabiana León, Normand Argarate, Susana Giraudo, Fernando de Zárate.

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

¡Que me lean! Que el lector me preste durante unos minutos efímeros e irreemplazables sus alas y volemos juntos.

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

No podría elegir un poema mío. En cada uno hay un pedacito de mi alma. Sería como elegir un hijo. Pero si tuviera que hacerlo tomaría elegantemente un atajo y elegiría un poema que me acompaña desde hace años, un poema de Salvatore Quasimodo que me digo cada noche antes de dormir, como una oración.
“Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra,
traspasado por un rayo de sol:
y enseguida atardece.”
Creo que no es necesario explicar por qué.

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

Creo que el lenguaje poético va cambiando según va cambiando la vida. Uno evoluciona, no sé si para bien o para mal, ojalá siempre sea para bien, pero lo importante es eso, evolucionar. En la evolución no se pierde la esencia y eso es lo importante. Hay algo que tengo y siempre tuve muy en claro: la poesía debe ser bella. Podrá ser un mimo o una cachetada pero debe dejar esa brizna de belleza aunque, a veces, duela.

¿Para usted se nace o se hace escritor?

Creo que la poesía es parte del hombre. Freud hablaba de la poesía en los juegos de los niños. Lo demás, el derrame de la poesía a la palabra, al papel no es más que trabajo, trabajo, trabajo y del duro.

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

Quién soy yo para dar consejos. Puedo hablar de mi experiencia, de mi convicción. Leer, leer, leer. Escribir, escribir, escribir. Tener la cabeza, al alma, los brazos, al corazón abiertos para recibir. Compartir, compartir, compartir. Dar, dar, dar. No perder jamás la humildad.

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

En poesía no se ve. Cuando se ve, pide mucho y da poco.

Si tendría que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?

Los poemas para ser leídos en un tranvía, de Oliverio Girando es un libro que amo. Textos Costeños y Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez. El Aleph de Borges. Memorias de Adriano, de Marguerite Youcenar. Las Uvas de la Ira, de John Steinbeck. El ruido y la furia, de William Faulkner. El Callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz. Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carrol. Las mil y una noches. No puedo completar esta lista, ya he sido demasiado injusta.

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter, blogs etc?

Son fantásticas, ineludibles, fundamentales. Una increíble manera de compartir, de dar, de recibir, de aprender.

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

La más bella de las palabras: gracias.
ALICIA PERRIG

5 Comments:

Anonymous Alicia Perrig said...

Gracias Gustavo. No sé cómo agradecer tanta generosidad.

8/23/2007  
Anonymous Anonymous said...

No " rozas la belleza ", sino que la esquelitizas y luego la cubres de luz. Gracias pòr ser como eres.
Un gran cariño.
MARITA RAGOZZA

11/06/2007  
Blogger Maria Rosa said...

Alicia: Después de mucho tiempo de publicada, he leído tu entrevista.
Sólo puedo decirte que tienes la capacidad de conmover y mover.
Te mando un beso grande.
María Rosa León

12/04/2007  
Blogger Eduardo said...

Hola Alicia
Un placer leer tu entrevista. Compartimos autores favoritos y este profundo amor por las poesía, los cuentos y los libros. Espero que nos encontremos otra vez en alguno de estos maravillosos festivales que se organizan por el mundo, como suceió en La Plata. Un gran abrazo. Eduardo Chaves.

1/07/2009  
Blogger marta said...

"solo pretendo roza la belleza" me encanto ese toque de humildad, señora, ud, cuando escribe siempre roza la belleza.

marta pimentel álvarez

10/13/2010  

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