Sunday, September 09, 2007

Entrevista a ALEJANDRO MAURIÑO


¿Qué es para usted la poesía?

Muchas cosas. En lo personal es una forma de vida, una actividad que, mal o bien, marcó mi vida. Es un desafío también, porque habiendo tan abundantes colegas en todo el planeta, sobresalir y destacarse gracias a ella es casi un imposible ya asumido por mí. Por lo demás, tengo conciencia de que el género es el más antiguo en la escritura humana, y continúa siendo tan vivificante como muy atrás en el tiempo. Es un lenguaje para el tiempo. Emociona tanto ahora, en pleno siglo XXI, un poema erótico del rey Salomón como una cuarteta de Omar Khayam, o una estrofa de Safo como un breve poema de Li Tai Po.

¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

Nací en Buenos Aires pero pasé casi toda mi vida en Corrientes. Soy periodista de carrera (Círculo de la Prensa, 1971). Estuve casado 24 años la primera vez, y tres la segunda. Tengo dos hijos y un nieto. Hasta el momento edité veintiséis títulos, en los géneros poesía, cuento, ensayo y novela, entre 1973 y 2006. Obtuve varios premios literarios, algunos de los cuales significaron la edición de libros. Dirigí y estoy incluido en numerosas antologías, algunas internacionales. Fui subsecretario de Cultura de la provincia de Corrientes entre 1993 y 1995. Fundé el Ateneo Khayam en agosto de 2004, dedicado a la difusión de la poesía y en plena actividad hasta ahora.

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

A los quince años, por esas misteriosas razones que hacen escribir proto-poemas a los adolescentes. Con mucho trabajo personal, porque nadie enseña a nadie a escribir poesía, descubrí lo básico de la cuestión (metáfora, rima, métrica, símbolos, etc.) y cuando me di cuenta, a los 25 años, edité mi primer libro. Poco a poco, el escribir se me hizo imprescindible para mi subsistencia, dicho esto en un sentido espiritual, no material.

¿Cómo definiría a su poesía?

Cierto vitalismo heterogéneo, con pinceladas borgeanas, girondeanas, machadinas, albertianas, más confesadas influencias del gran Omar y Dylan Thomas, podría ser una manera de decir qué escribo en poesía, aunque es el lector el que finalmente define. En narrativa reconozco a muchos maestros, como el gran “Saki”, nuevamente Borges, algo de Cortázar (su primera época), Sturgeon, Bradbury, Macedonio Fernández, Arthur Clarke, Kafka y muchos otros. Como decía JLB, sigo siendo más lector que escritor…

¿Qué autores influyeron en su poética?

Esto ya está respondido en la anterior, pero quiero agregar que siguen influyéndome, en un proceso que no termina y más aún, se renueva. Días atrás releí a Francisco Luis Bernardez (aquel de “La ciudad sin Laura”), y de pronto noté que un poema que produje luego apuntaba a su magistral estilo. Es difícil despojarse de lo consumido literariamente.

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

Séneca decía que “todo hombre muere tres veces: cuando aún no nació, ya que no existe; cuando cierra sus ojos para siempre; y cuando muere el último que se acordaba de él…” Con lo que escribo pretendo llegar muy lejos en el tiempo, burlarme un poco de la nada que nos acosa.

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

Textos que recuerdo con emoción: “Poema de los dones”, “De que nada se sabe”, Blind Pew”, de Borges; grandes partes del Martín Fierro, de Hernández; todo el libro “A la pintura”, de Alberti; “Mujeres y caballos”, de Odín Fleitas, poeta correntino; “Tarot”, de Juan José Folguerá, también correntino; “Habla un soldado de Berón de Astrada”, de Ma. Judith Molinari, también correntina; muchos breves de Antonio Machado; geniales tangos de Homero Manzi… Y muchos más. De los míos elijo “Placeres solitarios” y “Magnífico gusano” insertos ambos en “Oraciones ateas”; “Espinas” (de “Otros poemas”); “Tormenta” (de “La soledad avanza”; algunos haikus y tankas de “Elegías” y el más reciente “El innombrable”, que integrará la colección “Extranjero del mar”.

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

Mucho, sin duda. Lo que escribía aquel Alejandro Mauriño de 25 años poco tiene que ver con éste, de 59. Aquel era influenciado por Mario Benedetti, Oliverio Girando, Pablo Neruda. El actual prefiere leer a Omar Khayam, y beber como él.

¿Para usted se nace o se hace escritor?

Ambas cosas. Y si se dan juntas, aparece un Borges…

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

Que haga de la literatura un medio de vida inevitable. Aunque para ello tenga que ser verdulero, futbolista, empleado administrativo o médico. Las letras nos hacen vivir, el resto nos permite sobrevivir.

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

En la Argentina se produjo un renacer a partir de la crisis del 2001. Gracias a una debacle económica, la industria editorial nacional revivió y ahora se edita aquí para afuera. El menemismo la había destruido casi totalmente, como a todas las demás industrias.

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?

Siempre releo y recomiendo el “Martín Fierro”, de José Hernández; sugiero las obras completas de Borges; los cuentos de Saki; “Juliano”, novela histórica de Gore Vidal; “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía”, de Oliverio Girondo”; “Rubaiyat”, de Khayam; los “Veinte poemas…” de Neruda; varios ensayos de Bertrand Russell… Y muchos otros más.

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter, blogs etc?

Hay de todo, como siempre; material muy bueno y olvidable. Es una manera de agilizar el fenómeno cultural, pero el libro de papel, cartón y cuero seguirá intacto.

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

Me gustaría que en las escuelas primaria y secundaria se renueve la enseñanza de la poesía y el recitado, cosas que actualmente están prácticamente olvidadas por los pésimos planes de enseñanza vigentes. Que se haga hincapié en las artes, en general.

ALEJANDRO MAURIÑO

1 Comments:

Blogger Catalina Zentner said...

Mi querido Alejandro, más que amigo, hermano y cómplice de tantas y tantas aventuras literarias que movilizaron a más de uno en nuestra legendaria Corrientes.
Aquí estás, retratado con tus palabras y esa bonhomía, que sé auténtica hasta lo medular.

12/10/2007  

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