Wednesday, May 31, 2023

Entrevista a JUAN MIGUEL IDIAZABAL

 


¿Qué es para usted la poesía?

 

        La poesía es la energía vital que mueve la vida. Es la salsa en los ravioles que te hacés el domingo apurado porque te cerró el chino y la fábrica de pastas porque te levantaste tarde, te duele todo y era lo único que tenías en el freezer y así y todo te renueva y te hace sentir uno con el mundo.

 

¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

          Mi vida es compleja y cargada de actividades. A la fecha publiqué 16 libros los últimos son Mujer y Toulouse sobre fondo verde (Arroyo Leyes: Ediciones Arroyo, 2022); Cuánto tiempo más llevará (CABA: Niña Pez, 2022); El milagro de la nieve (Mar del Plata: Herensuge, 2021). Participé de alrededor de 30 antologías, siendo las últimas Fuiste mío verano (Ediciones Arroyo, 2023); Bajé para respirar (Ediciones Arroyo, 2021) y Profana, poemas de amor, locura y muerte en el siglo XXI (2020, Perro Gris). Obtuve 9 premios y distinciones. Hoy, llevo adelante un pequeño proyecto editorial desde Mar del Plata llamado Herensuge. Edito una revista literaria mensual, Lanchitas Amarillas. Participo y organizo desde hace 10 años en el ciclo y colectivo literario La Prosa Mutante. Participo de la FLIA Mar del Plata.

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

 

               Arranqué a escribir en mi adolescencia como medio alternativo de expresión de lo que me ocurría.

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

               Catártica. Voragínica (Ya sé que no existe, pero no importa se entiende). Es sentir el hanyauku (1) un día soleado. Es sentirse un filocalista. Es practicar kintsugi con la lapicera, la hoja y lo que está pasando. Es la melolagnia que produce la lisztomanía. Es el honjok (2) . Es una epifanía que un nefelibata transcribe al papel en un momento sinestésico. Es barruntar al oler el pretricor mientras a nuestro alrededor se escuchan los techos ploquear y al no poderlo explicar volcamos ese inefable momento a la hoja.


[1] Del japonés, sensación de caminar descalzo sobre la arena.

[2] Del coreano, el arte de saber estar solo 

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

               Qué difícil contestar. Podría que las vanguardias occidentales desde finales de 1800 en adelante, con especial énfasis en los surrealistas, los expresionistas, los decadentistas, el pop art. Personas serían, Pizarnik, Girondo, Mistral, Laiseca (aunque escribió muy poca poesía no puedo negar su influencia), ambos Lamborghini, Tsvetáyeva, Mayakovski, Gabriel Aresti, Gorey, Gaiman, Tolkien, Maya Angelou, Bukowsky entre otres. Soy mucho de escuchar música, así que mi poesía, aunque sin rima, tiene mucho de Charly García, del Flaco Spinetta, Freddy Mercury, Paul McCartney, John Lennon, Fito Paez, León Gieco, Bono, entre otres. Aunque por momentos luego de leer algún libro o parte de la obra de algún autor/a influencia un poco más lo que hago.


¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

               Buscar un cambio en la gente. Un despertar. Encontrar que el wabi-sabi como dicen los japoneses existe y se puede apreciar. También que la vida es impernanente, que el cambio y la evolución de las personas y del pensamiento es constante y que a pesar de esto el gaman (3)  es posible. Ojo, en ciertas ocasiones, como nos pasa a todes, me invade un estado de alexitimia y la única forma de expresar mis emociones es a través de la escritura.


[3] la capacidad de superación, de perseverar con paciencia, de aguantar y resistir ante los reveses de la vida

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

               No es un poema en sí, sino la letra de una canción, pero Blackbird de los Beatles es tan poético. Aunque también me viene a la cabeza Why the Caged Bird Sings de Maya Angelou. So you wanna be a writer de Bukowsky. Perdón, Gustavo, no puedo pensar en uno solo. Love of my life o Bohemian Rhapsody de Queen. The Hunting of the Snark de Lewis Carroll. Los poemas de The Melancholy Death of Oyster Boy and Other Stories de Tim Burton. Ahora si es mío, no puedo hacerlo, no creo poder autoreferenciarme. Aunque en todo lo anteriormente mencionado está el germen de mi poética.

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

               Creo que ha mutado. Considero que me ha mejorado. Que con la práctica y la lectura ha cobrado una nueva identidad, se ha vuelto más mío y menos una extensión de las personas o estilos que me gustan.

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

               Creo que se hace. Se puede tener afinidad o inclinación, pero eso no define el ser o el hacer. Quien escribe y se considera escritor/a, gran mote de difícil aceptación, siente la necesidad de escribir. No tiene que ser constante, pero tiene que sentir que, sin la escritura, una parte de su ser no existe, no pulsa, no vive. Esa persona, puede tener una sola obra o millones, pero eso no quita que sienta una pulsión y que no exista posibilidad de bienestar alguno hasta que esa pulsión sea contrarrestada por el acto de la escritura.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

               Buscá la palabra propia. No le tengas miedo a la hoja en blanco. Si no fluye, puede fallar, y eso está genial también. Hay que trabajar mucho. Leé un montón. Escribí, de ser posible, todos los días, si es a mano mejor. Cultivate en otras artes, ciencias u oficios, complementá la escritura. Leé lo que te gusta, lo que no y sobre lo que no sabés. Se resiliente. Tenés que tener varios diccionarios a la mano. Un amigo, el gran ilustrador y artista plástico Franco Carlesimo, me dio uno de los mejores consejos de mi vida mientras mateábamos y moviendo mucho las manos, “Juancin, siempre tenés que llevar una lapicera y una libreta con vos, me extraña que no lo hagas, papá”. Escribí menos de lo que escuchamos y leemos. Aprovechá los momentos serendipíticos. Tenés que convertite en librocubicularista, bibliófilo, bibliómano y no tenerle miedo al tsundoku. Pero mejor que mis palabras son las de Bukwoski en estos 2 poemas que te comparto (las traducciones no son mías):

 

So you wanna be a writer

 

Si no te sale ardiendo de dentro,

a pesar de todo,

no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón

y de tu mente y de tu boca

y de tus tripas,

no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas

con la mirada fija en la pantalla del ordenador

o clavado en tu máquina de escribir

buscando las palabras,

no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,

no lo hagas.

Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,

no lo hagas.

Si tienes que sentarte

y reescribirlo una y otra vez,

no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,

no lo hagas.

Si estás intentando escribir

como cualquier otro, olvídalo.

 

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,

espera pacientemente.

Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

 

Si primero tienes que leérselo a tu esposa

o a tu novia o a tu novio

o a tus padres o a cualquiera,

no estás preparado.

 

No seas como tantos escritores,

no seas como tantos miles de

personas que se llaman a sí mismos escritores,

no seas soso y aburrido y pretencioso,

no te consumas en tu amor propio.

Las bibliotecas del mundo

bostezan hasta dormirse

con esa gente.

No seas uno de ellos.

No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma

como un cohete,

a no ser que quedarte quieto

pudiera llevarte a la locura,

al suicidio o al asesinato,

no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti

esté quemando tus tripas, no lo hagas.

Cuando sea verdaderamente el momento,

y si has sido elegido,

sucederá por sí solo y

seguirá sucediendo hasta que mueras

o hasta que muera en ti.

No hay otro camino.

Y nunca lo hubo.


 

Air and light and time and space

 

Ya sabes, la familia, el trabajo,

siempre ha habido algo

en mi camino

pero ahora

he vendido mi casa, he encontrado ese

sitio, un estudio grande, tienes que ver qué espacio y

qué luz.

Por primera vez en mi vida voy a tener un sitio y tiempo para

crear.

 

No, hijo, si vas a crear

crearás, aunque trabajes

16 horas diarias en una mina de carbón

o

crearás en un cuarto pequeño con 3 niños

mientras no cobras más que

el paro.

Crearás como parte de tu mente y de tu

cuerpo

Destrozados.

crearás ciego

mutilado

demente,

crearás con un gato subiéndote por la

espalda mientras

la ciudad entera se estremece ante un terremoto, un bombardeo,

una inundación, un incendio.

 

Hijo, aire y luz y tiempo y espacio

no tienen nada que ver con la creación

y no crean nada

mas que, quizá, una vida más larga para

encontrar nuevas

excusas para no hacerlo.

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

 

               La industria editorial está complicada. Necesitamos una ley del libro urgente. Para el Estado el libro y la industria no es prioridad, como tampoco lo es la educación y la cultura por más que en época de campaña usen estos sectores como latiguillos para ganar votos entre los indecisos. Hoy, la crisis de la industria agravada por la crisis económico-política no ayuda a un contexto en el cual las editoriales monstruos, líderes del mercado de manera oligopólica controlan, además de la información que quieren que llegue a les posibles lectores, la opinión pública. Vemos que las editoriales independientes, micropequeñas, artesanales, pequeñas y medianas, surgen por doquier. Resisten y subsisten. Buscan en las hendijas de la pared que han levantado los poderosos de la industria con sede en CABA, y se insertan en el mercado desde lo alternativo hasta lograr llegar a esos lectores que buscan nuevas experiencias. En especial en la poesía, que pulsa y poco a poco crece en la Argentina, aunque haya quienes digan que la poesía no vende o que no se lee. Y no se va a leer si seguimos reeditando como si fuera una muñeca Barbie con sombrero nuevo, otra edición de Borges, Mistral o Storni (me encantan como escritores y hay que leerles, pero cuántas ediciones necesitamos cada año la gente no conoce otra cosa pues la maquinaria editorial hace gigantescas campañas para promocionar estos autores clásicos y necesarios, pero le pide al resto que paguen la edición, la prensa, y que hagan todo el trabajo que elles no quieren hacer, por eso reedición sobre reedición no sirve a mi entender).

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc. ¿Cuáles recomendaría?

 

               Qué difícil, Drácula de Bram Stoker (mal que le pese al colega Juan Pablo “Terror” Martínez); Lágrima negra de Alberto Spinetta; toda la obra de Tolkien y la de Richard Knaak. Cualquier cosa de Alberto Laiseca. Los extraestatales de José Retik. Serbia o no Serbia de Ariel Luppino. Lemuria de Beatriz Vignoli, me puso muy nervioso, pero hay que leerlo. A way to measure time una antología hermosa de autores post-guerra finlandeses. Hay que leer Mafalda de Quino y Asterix de Gosciny y Uderzo. El manifiesta de las conchudas de María “La Negra” Negro. Emperrada de María del Mar Rodríguez. 

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter, blogs etc?

 

         Me encantan, las uso, las consumo, y las promuevo. No hay que tenerle miedo a lo nuevo, sino que hay que aprender a usarlo y adaptarse. Pero bueno, soy de la generación que nació con los últimos LP de pasta, pasó por el cassette, el CD, el mp3 y ahora tiene Spotify, YouTube y todavía escucha la radio para escuchar lo último.

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?


               Gracias por el espacio, la oportunidad de charlar, y todo el trabajo que hacés.

 

Juan Miguel Idiazabal

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Gracias por la entrevista! Y que vivan las letras y las teclas!

8/16/2023  

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