Monday, August 31, 2026

Entrevista a EUGENIA COIRO

 

 

¿Qué es para usted la poesía?

 

Es una pregunta inmensa que solo puedo responder tentativamente. A veces me resulta que la poesía es un refugio, sobre todo cuando la leo. También una caja de sorpresas del universo, un juego divertido que —por suerte—nunca termino de entender. Otras veces me parece que es una puerta de entrada o un túnel por el que accedo a otra yo y a otros mundos.

 

¿Podría usted contarnos  un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

Trabajo en un banco desde hace mucho, con ese trabajo me gano el pan –prefiero decir eso a “la vida”–. Hace unos años también soy madre. En los intersticios de todo están los poemas, que se arman como rompecabezas vivos. Se abren paso en medio de la rutina y lo cotidiano. Escribí varios libros, el primero lo publiqué en 2007, van como ocho intentos y no me puedo rendir.

Además de vincularme con la poesía a través de la escritura, durante muchos años trabajé para Viajera Editorial, ese trabajo me hizo muy feliz. Repartí libros, intenté hacer prensa y difusión,  corregí manuscritos y pruebas de galera, llevé algunos proyectos de poetas que me gustaron mucho. Fui feliz con ese trabajo y también lo soy con la coordinación de talleres. 

Premios nunca tuve, pero sí muchas gratificaciones. Escuchar poetas, participar de festivales, acompañar a otros en sus proyectos, esos serían mis preciosos premios hasta ahora.

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

 

Hay dos comienzos, el primero fue cuando tenía seis años y quise escribir canciones como las de María Elena Walsh. Después de adolescente volví a la escritura como un modo de decir lo que me pasaba a través de metáforas y otras figuras que intuía en mis lecturas.

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

Diría que es muy heterogénea, que cambia mucho a lo largo del tiempo. La definiría como una búsqueda que siempre parece que está comenzando —lamentablemente—.

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

De distinto modo todos los que voy leyendo. El primero fue Borges, cuya obra completa (no completa, por supuesto) estaba en la biblioteca de la casa. Recuerdo la fascinación por el poema ajedrez.

Más grande conocí a Pizarnik y pensé que la poesía de Borges no tenía más sentido que el artificio. Que Baudelaire y Rimbaud tenían mucho más que decirme que ese señor tan intelectual. Todo dura un suspiro, y de pronto los nombres se multiplicaron. Storni, Ocampo, Thénon, Marosa, Vilariño, García Hernando, Plath, Felisberto, Oliver, Carson, Sharon Olds, Circe Maia, Roffé; la lista es interminable porque no dejo de explorar.

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

El fin es escribir el mejor poema que pueda. Llegar lo más cerca de las música y imágenes que aparecen en mi mente. Transmitir algo de lo que pasa por mi forma de ver el ritmo que encuentro en el mundo.

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

Voy a elegir este poema de Leónidas Lamborghini incluido en El jardín de los poetas:

Parterre 20

Poetas soñando su poema después de coserse un botón.

Lo elijo porque es el primero que salió cuando busqué un libro en la biblioteca, para mí la poesía es oráculo. Ahora mismo me lleva al juego en la poesía y a este humor que es el que más me gusta.

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

De lo hermético a lo simple. De la condensación a la liberación. Pero intuyo que no hay un camino lineal, más bien idas, vueltas y bifurcaciones.

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

Para mí se aprende a escribir un día, y más adelante algunos nos interesamos por la materialidad de esas palabras.

El concepto de escritor no sé, tal vez aplica a quienes ejercen ese oficio.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

Que si quiere escriba, que si no quiere pare. Pero que leyendo casi nunca se pierde más que tiempo. Y como me dijo hace poco una amiga, a la vida hay que gastarla.

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

 

Hay muchas imprentas y pocas editoriales. Ser publicado hoy es muy sencillo pero ser editado, leído o recomendado es más difícil.

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?

 

Siempre que recomiendo lo hago pensando más en el lector que en mí. En poesía, me gusta recomendar editoriales con catálogos pensados.

Si tuviera que darle un libro hoy a alguien sería Caída de las nubes de Violaine Bérot, porque la leí hace un mes y me encantó. Es una novela cortita, intensa, original y llena de imágenes poéticas.

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter,  blogs etc?

 

Estamos en una librería inconmensurable, y siempre puede haber un hallazgo, pero también la cantidad nos puede marear y aburrir.

También en internet hay que dar con editores o curadores como guías.

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

 

Agradecer este espacio y el trabajo y la generosidad de Gustavo.


 

Eugenia Coiro

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