Saturday, August 29, 2026

Entrevista a LUZ RÍOS IRIBARNE

  


¿Qué es para usted la poesía?

 

La poesía es nuestra voz literaria. Igual que nuestra “voz sonora” no la conocemos realmente, pero el resto la identifica y nos define frente al lector.

 

¿Podría usted contarnos  un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

Todavía no tengo un libro solo mío, pero hace años empecé a participar de convocatorias poéticas (y de otros géneros). Me costaba llevar un registro mental, así que hace poco hice un inventario según años y editoriales. Hasta este momento he participado en unas 55 (unas 40 de poesía).

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

 

En mi adolescencia empecé unas “escritura de supervivencia”. Tuve mis “diarios íntimos” pero era exponerme demasiado, así que me expresaba metafóricamente. Después empecé a hacerlo con mayor conciencia, aunque igual era chica. Lo ubico entre mis 19 y 20 años.

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

Creo que fue cambiando. Hablando de la voz, también me tocó vivir una “pubertad literaria” donde esa voz cambió un poco. Hoy es más honesta e intensa, aunque sigo teniendo a la metáfora como mi mayor recurso.

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

Acá me cuesta ser clara porque creo que todo lo que leí (aunque no fuerza poesía) me dejó algo. Ahora pienso en Pizarnik, por su relación con la depresión, Alfonsina Storni, por su lucha, Safo, por su claridad, pero seguramente esté siendo injusta con muchos nombres más.

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

Espero que no parezca una respuesta vaga, o esquiva, pero creo que siempre se trata de conmover. No necesariamente “hacer llorar”, sino que si escribo con bronca, y alguien puede identificarse con eso, ya tiene un valor. Capaz esa sea una palabra mejor. Que alguien pueda identificarse.

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

Tampoco quisiera ser injusta con mi producción, pero incluso compartí para el aniversario de Mis Poetas Contemporáneos “Re-negaciones”. Ya tiene más de ocho años, y creo que estaba en los inicios de la “pubertad literaria”, pero creo que fue un inicio, empecé a ser más cercana a mi propia voz ahí mismo.

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

Al principio las metáforas las usaba para “esconderme”. Para reforzar eso buscaba imágenes más rebuscadas, e irónicamente usaba mucho al laberinto como símbolo. Cuando digo que me volví más cercana a mi voz tiene que ver con haber empezado a ser más clara. Ya no me escondo sino que le doy cierta forma a lo que quiero decir.

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

Se nace con cierta sensibilidad, una capacidad de sentir, o percibir, y después desarrollamos el modo de plasmarlo. La verdad es que creo que elegí la escritura porque me di cuenta muy pronto de que lamentablemente no soy capaz de dibujar algo aceptable.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

Capaz voy a algo muy obvio, pero que no deje de leer. También que es importante escribir mucho. Creo que fue Ray Bradbury quien planteó escribir un cuento por semana, ya que no es posible escribir 52 obras malas seguidas. Con los poemas creo que pasa lo mismo. Además, los primeros no van a ser para enorgullecerse, pero una casa no se construye sobre tierra plana, sino sobre cimientos que se forman con piedra. Las primeras palabras, los primeros versos, hacen las veces de cimientos.

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

 

La primera palabra que me viene a la mente es “crisis”, pero tenemos que revalorizar esa palabra. Cuando hablaba de “pubertad”, eso mismo es una crisis también, pero no podemos verlo como algo terrible, sino como crecimiento. Y sí hay cosas terribles hoy, pero en las producciones independientes, en las editoriales pequeñas, surgen las obras que fortalecen el presente. Un libro, por más malo que sea, puede tener lo bueno de hacernos ir a otras obras, y hoy está pasando algo similar. Hay quienes creen que pueden editar una novela dándole unas pocas palabras a una aplicación. Es terrible que pase, pero eso demostrará también la diferencia entre autores y copiadores.

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?

 

Si bien ya nombré autores, es interesante ir a lo desconocido en su obra. Las poesías menos conocidas de Storni, los inéditos de Pizarnik. En prosa es valiosísimo Sbarra, y me interesa sobre todo Aleana, que tiene de su ironía, su visión, pero también otra poética. De Manuel Puig empezaría por Boquitas Pintadas, que reúne múltiples géneros y construye desde ahí. Por fuera de la ficción siempre hay que ir a Arlt y sus Aguafuertes, y hablando de obras no tan comentadas, siempre vuelvo a citar Antes del fin de Sábato (un libro profundamente angustiante pero con una mirada social que se volvió más vigente que nunca).

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter,  blogs etc?

 

Creo que por el presente económico que vivimos la mayoría es una gran noticia que podemos acceder a lecturas de esa forma. Claro que también hay cosas terribles, pero después de todo, sucede lo mismo que con los libros, llevan a otros. SIempre voy a preferir un libro físico (nada reemplaza eso de tenerlo en las manos, poder marcar, sentirlo), pero la realidad es que un libro virtual está hasta un 80% menos, y es posible tener un mayor volumen leído de esa forma (no quita que cuando sea posible compremos el libro en físico para poder disfrutarlo mejor).

También permite el contacto entre autores. Personalmente nunca hubiera soñado con compartir lo que escribo, hace 20 años, pero conocer autores, poder compartir, encontrarnos, me habilitó esta posibilidad.

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

 

Lo más interesante de estudiar ‘Historia del arte’ es que los cambios que hubo (las vanguardias, la evolución, incluso la invención de la imprenta) siempre se vivió como un anticipo del “fin de los tiempos”. Y si bien hubo siempre obras que lamentar, también significó democratizar el acceso a la cultura y abrir posibilidades. Por el presente que atravesamos hoy nacionalmente parece utópico, pero creo de verdad que hay un germen muy valioso que vamos a ver germinar muy pronto, tanto en la literatura como en otras disciplinas artísticas. Creo, o más bien sé, que en la producción artística está lo que nos hace humanos, y no podemos renunciar a luchar por esto que nos queda.

 

Luz Ríos Iribarne

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