Saturday, September 05, 2026

Entrevista a MALÉN DE FELICE

 

 

¿Qué es para usted la poesía?

 

La poesía es una manera de ver el mundo. Sí, es una frase trillada, pero adhiero a ella (y adhiero a la poesía)... una manera de dejarse atravesar por el mundo y de tener los sentidos en alerta. Se siente en todo el cuerpo. Se escribe con todo el cuerpo.

La poesía es un medio de conocimiento, un arte que permite, por un momento relámpago, que experimentemos la realidad sin velo.

En verdad, la poesía es, como bien sostiene Claudia Masin, desobediencia. Entonces, ¿cómo asir una definición? ¿Cómo dejarla anquilosada en una oración? La poesía es puro interrogante, puro misterio; intemperie y refugio.

 

¿Podría usted contarnos  un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

Mi primer poemario tiene hogar desde el año 2025 gracias a Tiempo de Parque Ediciones. Una fogata en nuestra casa es su nombre y se trata de un diálogo activo entre la memoria familiar y la colectiva; entre nuestro presente, el pasado y el futuro.

Me sigo formando en el taller de Natalia Litvinova y tengo dos poemarios esperando casa y dos en construcción.

Algunos poemas de mi autoría fueron publicados en antologías, revistas y sitios independientes que difunden la palabra poética.

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

 

Escribo desde los ocho años. El cuento fue mi primera indagación.

La escritura se consolidó como la posibilidad de crear otros mundos dentro de este, y habitarlos.

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

Pregunta difícil. Podría decir que es una poesía de la búsqueda y del (re)conocimiento, una poesía que busca dialogar con su contemporaneidad sin descuidar la memoria.

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

Le debo, como tantas personas, mis primeros poemas a Alejandra Pizarnik.

Voy a dejar una listita de autoras. No sé si influyeron de manera directa o no en mi poética, pero sí sé que me permitieron seguir pensando la poesía y el lenguaje.

Ellas son: Olalla Castro, María Negroni, Claudia Masin, Susana Villalba, Maricela Guerrero, Isabel Zapata, Bibiana Collado Cabrera, Sharon Olds, Susana Thénon, Estela Figueroa, Sonia Scarabelli. Seguro mis olvidos estén siendo muy injustos.

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

No escribo pensando en un fin en sí, pero sería lindo que mis poemas invitaran a les lectores a seguir leyendo a otres autores y, sobre todo, que abrieran diálogos.

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

“La helada” de Claudia Masin.

¿Por qué? Unos versos del poema creo que pueden dejarlo claro:

 

“Pido por esa fuerza

que resiste la catástrofe y rehace lo que fue lastimado todas las veces

que sea necesario, y también por el daño que no puede evitarse,

porque lo que nos damos los unos a los otros,

aun el terror o la tristeza,

viene del mismo deseo: curar y ser curados.”

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

De un tiempo a esta parte trato de reparar mucho más en la música de cada poema, en su respiración espacial, en el ritmo.

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

Hay algo que “viene de fábrica”, una predisposición, un asombro, un interés por la palabra que conmueve; pero no podemos quedarnos con eso. Escribir es un oficio artesanal que necesita nutrirse de mucha lectura y de muchos borradores.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

Que lea, que lea y que escriba. Sobre todo, que no se autocensure ni se compare.

Cada poética tiene su razón de ser. 

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

 

Resistiendo.

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?

 

Las escritas de Olalla Castro.

Fragmento de su contratapa: “Durante siglos hemos sido Las Escritas: esas sin voz cuya historia era contada siempre por los otros. Unos otros que, al relatarnos, nos modelaban con la arcilla de su miedo y su deseo, nos escindían en las imágenes enfrentadas de María y Eva, prescribían cómo debíamos ser. No es de extrañar que en nuestra literatura la reescritura de personajes y mitos femeninos haya sido una constante. Este libro bucea en esa tradición propia de la escritura de mujeres y juega a imaginar qué habrían dicho Penélope, Casandra, Lilit, Ofelia o Sherezade, con el fin de deshilar lo tejido, desdibujar el relato masculino (interesado, sesgado, marcado por el estigma patriarcal) y rehacer el mundo que sobre él se levantó, al tiempo que homenajea a algunas de las maestras que nos precedieron, visibilizando los escollos a los que se enfrentaron; concibiendo la escritura como aquello que las salvó.”

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter,  blogs etc?

 

Mientras más circule la palabra, mejor. Pero no nos olvidemos del diálogo, por favor, y de la importancia de lo colectivo.

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

 

Muchas gracias por el espacio, siempre.

 

Malén De Felice

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