¿Qué es para usted la poesía?
La poesía es un acto, un gesto, de
provocación. Este acto, para mí, surge de un mecanismo de encuentro, de
satisfacción, del disgusto, de mera percepción… ocurre entre la biblioteca y la
calle, entre la calle y la biblioteca (en este caso, la casa, el refugio: hay
diversas puertas, esfínteres, que me permiten o me impiden circular. ¿Cómo
supero estos obstáculos?) La poesía surge en estos espacios intermedios y, sin
embargo, puede constituirse independientemente del medio: puede ser a través de
la palabra en el blanco del papel, de la imagen, de la palabra en la imagen, de
la imagen en la palabra, de la palabra en la canción, de la palabra como arte
en todo su proceso de constitución, como presencia y como ausencia; de la palabra
que palpita y reverbera en los cuerpos de los poetas, en sus miembros vitales
y, por supuesto, en aquellos que parecen superfluos para la mirada policial o
desprevenida. Percibir la poesía en el empeine, en el mechón de pelo, del mismo
modo que se da importancia al lenguaje ya contaminado del corazón. Observar el
arcoíris que se forma en un escupitajo es también un encanto poético.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas,
sus premios, su actividad literaria?
Nací en Chapecó-SC, en 1969. Tengo un
doctorado en Literatura (UFSC) y estoy realizando mis estudios postdoctorales
en educación en la UFGRS. Soy profesor de guion en el curso de Cine de UNISUL.
Músico, guionista, poeta, escritor e ideólogo del programa Quinta Maldita (en
la webradio Desterro Cultural) y del Festival de Literatura PIPA (junto a
Juliana Ben) y consultor del proyecto Procura-se um Leitor. Desde el año 2000
imparto cursos en las áreas de Literatura, Música y Cine. Entre los eventos en
los que participé a nivel nacional y internacional, cabe destacar:
P.E.R.I.F.É.R.I.C.O, 2014 (residencia musical) y Poética, 2015 (residencia de
poesía), realizados en el Espacio Cultural Escuela Sesc - Río de Janeiro-RJ;
participé de tres etapas (que abarcan los estados de BA, PE y ES) del proyecto
Arte da Palavra, 2018, Circuito de Autores, SESC Nacional; Proyecto Escuela
Escritora, 2019, curso de escritura para niños, Sesc - Santa Catarina; Vapoesia
Argentina, Buenos Aires y Mendoza, 2021; Festival Internacional de Poesía En el
Lugar de los Escudos, México, 2022, 2024 y 2026; Jamming Poético, Venezuela,
2022; Participé del 5º Festival Literário de Itajaí, 2022; Lancé el libro Sem
ensaio em Lisboa-Portugal, 2022; Raias Poéticas, Famalicão-Portugal, 2023;
Poesía Trans-Atlántica, Lisboa-Portugal, 2022 y 2023; Lancé el libro Carta a
Horácio, Feira do Livro de Lisboa- Portugal, 2024; Lancé Carta a Horácio en el
Terceira Margem, Barreiro-Portugal, 2024; 2ª Festa Literária de Chapecó,
Chapecó-SC, 2024; FliPomerode, 2024; A Feira do livro, Pacaembu-SP, lanzamiento
del libro Cinematografia Lusitana, 2026.
Publiqué entre otros, "Mas é isso, um acontecimento" [Editora
da Casa, 2008, poemas]; "Ares-Condicionados" [Nave Editora, 2015,
cuentos]; "A de Antônia" [Miríade, 2016, infantil]; "18 Versos
para o funeral de Demétrio Panarotto" [Papel do Mato Oficina Tipográfica,
2018, poemas], "Tratamento da Imagem" [Patifaria, 2018, cuento];
"Arquipélago" [Patifaria, 2018, infantil], "Lotação"
[Medusa, 2018, poemas]; "Vozes e Versos" [Martelo Casa Editorial,
2019, poemas], "Cerzindo e Cozendo" [Butecanis Editora Cabocla, 2020,
poemas], "Privado" [Butecanis Editora Cabocla, 2021, cuentos],
"6 Poemas" [Butecanis Editora Cabocla, 2021, poemas, edición
bilingüe, Español/Portugués], “sem ensaio” [Kotter Editorial, Portugal, 2022,
poemas], “Não dá pra carregar nas costas” [Papel do Mato Oficina Tipográfica,
2022, poemas], “Navalha” [Traços & Capturas, 2023, novela], “Olhos” [Kotter
Editorial, Brasil, 2024, poemas], “Carta a Horácio” [Kotter Editorial, Portugal,
2024, ensayo carta], “Carpincho”, [Papel do Mato Oficina Tipográfica, 2025,
prosa], Cadernos de Cinema [Casa Três, 2025, ensaios] Cinematografia Lusitana
[Edições Jabuticaba, 2026, poemas], además de algunos textos (publicados en
revistas, sitios web y blogs en Brasil y en el extranjero), discos (Banda
Repolho y proyecto Irmãos Panarotto) y películas. Reside en Florianópolis-SC,
Brasil.
¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?
Comencé a escribir letras de canciones en
mi adolescencia. Toco la guitarra desde los diez años, asistí a clases de
música de niño, pero después de empezar a tocar, después de tener mi primer
grupo musical, me dediqué a aprender de los diversos amigos que el mundo de la
música me brindó. En la transición a la adultez, el espacio para componer
canciones no se redujo, pero parece que generó otra necesidad: texto poético en
papel, sin el apoyo de la melodía. Comencé a escribir verso y prosa sin
diferenciarlos. Luego vinieron mi licenciatura en Literatura, mi maestría y
doctorado, y la docencia, pero siempre supe que el espacio artístico me ayudó a
sostener el espacio de la investigación y el aula, como si, como yo pensaba,
estas cosas fueran inseparables. Naturalmente, del mismo modo que la docencia y
la investigación provocaron otras “errâncias” en mi proceso de escritura.
¿Cómo definiría a su poesía?
Creo que acompaña los altibajos de mi vida.
A veces mis poemas son más ácidos, más amargos; otras veces, más dulces; y
otras logran equilibrar dulzura, acidez, amargura y una pizca de sal. En
resumen, están llenas de “los saberes y los sabores”, como nos dice Barthes,
coincidiendo con otros que han abordado este tema, que ensamblan y reensamblan
nuestras experiencias y que, por una razón u otra, nos motivan a escribir.
¿Qué autores influyeron en su poética?
El abanico de autores es vasto y cambia
según las exigencias de la vida. Con esto quiero decir que leer a Borges de
forma casual en casa, junto al mar, un domingo por la tarde, es distinto a
leerlo para un trabajo universitario y, por extensión, aún más complejo que
leerlo cuando hay que impartir una clase sobre este renombrado autor. Sabiendo
que tanto la sencillez del primer momento como la pretensión del segundo se ven
superadas por un elemento de asombro que, por extensión, se refleja en mi
escritura. Es decir, no solo los autores que me influyeron —en este caso,
Ovidio, Horacio, Plutarco, los poetas provenzales, Gregório de Matos, Euclides
da Cunha, Machado de Assis, Oswald de Andrade, Mario de Andrade, Clarice
Lispector, Guimarães Rosa, Érico Veríssimo, Mario Quintana, Carlos Drummond de
Andrade, Manuel Bandeira, Jorge Luis Borges, Octavio Paz una lista interminable
de autores contemporáneos, incluido César Aira…— sino también el momento de mi
vida en que los leí. Sin embargo, debo decir algo que refleje mi forma de
pensar sobre el texto: mi escritura cobra mayor fuerza cuando choca con
referencias de otros campos del arte, como, por ejemplo, el poder que emana del
cine. En ese punto, a esta ya extensa lista de autores se sumarían nombres como
Alejandro Jodorowsky, Pier Paolo Pasolini, Béla Tarr, Peter Greenaway, Glauber
Rocha, Agnes Warda, David Lynch, Buñuel, Lucrecia Martel, Jorge Sanjinés, Nuri
Bilge Ceylan, por mencionar algunos…
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con
su poética?
El final inevitable es el olvido; lleva
tiempo, pero no mucho.
¿Qué poema elegiría usted si tiene que
optar por uno en especial? ¿Por qué?
«Hay cadáveres», de Néstor Perlongher.
Especialmente por la belleza poética y rítmica que compone los versos. En la
puesta en escena de los versos (un montaje cinematográfico), se aprecia una
falsa precisión en la disposición de las palabras, donde los versos no repiten
la estructura, sino que se ajustan para dar fuerza a la lectura. Una síncopa
que se reinventa a lo largo del poema, potenciando los juegos sonoros, por qué
no, los melódicos, las pausas en la respiración, en un lenguaje que recupera
históricamente imágenes que nos muestran el lugar que ocupamos en el mundo
contemporáneo. Es como si pasado, presente y futuro se encontraran en un mismo
poema. Es la comprensión de esta dureza, creo, lo que nos fortalece ante las
calamidades que nos impone la vida.
¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo
largo de los años?
Cambió con cada poeta, escritor, cineasta y
artista que incorporé a mis lecturas, a mi comprensión del arte, entre lo que
tiene poder, lo que respeto, incluso lo que me gusta, o incluso lo que no
significa absolutamente nada para mí. Creo que estos cambios se perciben en la
forma en que me permitieron comprender el lenguaje, antes que nada, como algo
que trasciende un estilo. No me veo, por ejemplo, afiliado a un género
literario; me encuentro, en abundancia, absorbiendo las diversas posibilidades
de escritura que cada uno de estos movimientos y autores ofrece como un recurso
y no como una mera percepción.
¿Para usted se nace o se hace escritor?
Nacer escritor puede ser solo el primer
paso para convertirse en uno. No nacer escritor es casi lo mismo. Lo que define
a un escritor es el largo camino recorrido, lleno de desafíos, decisiones y la
capacidad de transformar esos desafíos en experiencias de aprendizaje que se
convierte en un poema, una historia o una canción. La pregunta que me queda es:
¿de qué lado me encuentro en el espacio social, después de tanto tiempo, de
esta vida que yo llamo mía? ¿Qué decisiones tomé que me trajeron hasta aquí y que
dan forma a mi escritura?
¿Qué consejos le daría a un joven
escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?
Las palabras son, siempre han sido y
siempre serán, algo vivo. Intentar aprisionarlas en un poema empapado en éter y
encerrado en una botella pequeña es reducirlas al plano vegetativo, el primer
paso, creo, para contribuir a reproducir lo más perverso de la estructura
histórica, social y política en la que vivimos. La poesía, aunque no lo
parezca, es algo serio. Necesitan cuidados, mucho trabajo. Por favor, dejemos
que las palabras vuelen como pájaros. O, dicho de otro modo, no hablemos de
pájaros que aprisionan palabras en una jaula.
¿Cómo ve usted actualmente la industria
editorial?
Como una industria. Entendemos la palabra
literatura, tal como la conocemos hoy (aunque en lenguas latinas existe desde
el siglo XV), desde el momento en que la Revolución Industrial y la Revolución
Francesa se consolidaron como tales en la sociedad. Desde entonces, de diversas
maneras, el libro ha sido cooptado por el mercado, por lo que se ha definido
como buena o mala literatura según ciertos parámetros comerciales o por la
perspectiva académica (una sobre la otra, mercado y academia, como un
ouroboros). El mercado actual es un reflejo de esta historia, y de la que la
precede. Nosotros seguimos, como una forma de mantener el placer del libro en
sí, dialogando con aquellas personas, principalmente del mercado editorial
independiente, que en algún momento no reproducen la perspectiva perversa del
mercado.
Si tuviera que recomendar un libro de
poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?
La Biblia, por supuesto, debe leerse, por
favor, sin buscar verdades, respuestas ni concesiones.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión
de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos,
revistas virtuales, ñusleter, blogs etc?
Todas son bienvenidas. Pero a menudo me
parece necesario retomar una idea que siempre ha sido muy importante para mí.
Una no sustituye a la otra. Sutilmente es decir, el libro sigue siendo, desde
el principio de los tiempos, la mejor manera de difundir el texto. Y así sea.
Por último ¿Quiere usted agregar algo?
¡Larga vida al blog y al proyecto en su
conjunto, Gustavo! Siempre es un placer poder contribuir de alguna manera.
Estoy a tu disposición.
That's all folks!
Demétrio Panarotto