Monday, September 14, 2026

Entrevista a RICARDO RUIZ

 


 

¿Qué es para usted la poesía?

 

La poesía es un arte mayor. Parte indivisible de la cultura humana desde su inicio. Es íntima y mundana, potencia y acción dislocando los condicionamientos del lenguaje. Enunciación que reproduce a escala ampliada el acto fundante del ser humano: la toma de la palabra. Oralidad y escritura que se comparte y propone comunidad. Es Lengua Mater.

 

¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

Nací en en la ciudad de Buenos Aires en 1953, ciudad donde resido.

 

Publiqué Racimo, Ediciones Kairós, 1980; peces del aire, inédito, 1980; Poemas, edición del autor 1982; otros cantos gallan, Libros de Navegación, 1989; tristes rüidos furias, Libros de Tierra Firme, 1990; huesos de otros vientos, Ediciones en Danza, 2015; husos del no, Barnacle, 2022 y parte de la trama, Barnacle, 2026.

 

Formé parte del grupo literario Kairós y coordiné talleres de poesía. Participé en la antología 65 poetas por la vida y la libertad, Abuelas de Plaza de Mayo, 1983; y colaboré en las revistas Xul y Casa de las Américas.

 

Dirijo la revista de poesía Presente Griego (https://presentegriego.wordpress.com/) y soy colaborador permanente de la revista latinoamericana de poesía PoesíaNo ( https://poesiaon.wixsite.com/uqbar).

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿Por qué?

 

Mi ingreso al mundo de la escritura poética comenzó en el cielo infinito de la lectura. Leer todo lo que cayera en mis manos desde chico y leer poesía sobre todo a partir de la adolescencia e ir conformando un universo de poetas que me producían placer y emoción, una constelación de asombros y maravillas a ser apropiadas, me llevó a la aventura de escribir.

Hay en la escritura poética no solo un antecedente de lecturas que forman un sedimento como resto o señal de sentido sino también una escucha atenta de lo que con palabras, aun las que no van a quedar escritas, se hace música. Un fraseo melódico que puede ser fluido o disonante, bordear el silencio o estallarlo.

Considero a la escritura poética una praxis, una búsqueda de sentido a partir de interrogar e interrogarme desde el lenguaje, escribo desde el deseo y la incerteza como lugar de enunciación.

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

Considero que Intenta cumplir con tres premisas que me parecen indispensables y que estructuran toda mi escritura: un desarrollo formal que sume materia significante, una interrogación del mundo desde la naturaleza del lenguaje y la idea de libro por encima de la mera colección de poemas.

Está marcada por la búsqueda de una voz que pueda incorporar nuevas inquietudes y desarrollos formales manteniendo un compromiso de escritura.

Creo que la forma es el ethos del arte y toda dirección de sentido está en busca de su forma. Procurar que forma y contenido se muestren como una cinta de Moebius.

Me parece una gran parte de mi producción poética está atravesada por un pensamiento especulativo y cierta incorporación de los discursos de la historia. El lenguaje en funcionamiento, la toma de la palabra, en tanto parte de la naturaleza humana se realizan en distintas lenguas que son siempre históricas. Estos discursos se hacen evidentes en mi poesía. Trato de mantener presente estos conceptos ante las innumerables preguntas y decisiones que plantea la escritura poética. Sobre esos escritos trabajo por despojamiento tratando de lograr la mayor condensación de sentido. El resultado son esos versos cortos, un decir quebrado y de respiración ceñida. Un ritmo y un tono que incluyen la voz y silencio. Trabajo con cuidado sobre la visualidad en la página y los cortes de estrofas y versos. Una disposición que también pueda ser leída lúdicamente por el lector.

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

Mis lecturas siempre fueron eclécticas desde donde recuerdo. Se entremezclaban las lecturas de poetas de distintas vertientes y procedencias. Solo por citar algunos he leído profusamente a Pablo Neruda, Federico García Lorca, Juan Gelman, César Vallejo, poetas del Siglo de Oro españoles, Hans Magnus Enzensberger, Bertolt Brecht, Carlos Drummond de Andrade, también y muy especialmente a mis contemporáneos y un largo etcétera tan extenso como la ausencia de quienes podría nombrar también.

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

Lograr producir belleza con la reducción de la palabra a lo esencial a través de una escritura despojada y sugerente que implique al lector en ese decir y su contingencia.

El crítico literario chino Liu Hsieh en su tratado de estética La mente literaria y la talla de dragones, escrito en el siglo V, dijo que “para expresar las emociones se necesita viento y para organizar las palabras se debe tener hueso”. Tallar sobre ese hueso y que ese hueso cante.  

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

Siempre elegiría alguno de los más recientes porque reflejan mis actuales preocupaciones y valoro su concreción en un poema.

Uno entonces de parte de la trama.

 

sostener

una idea

 

mientras cae

 

su caída

cuidar

 

a quienes

por ella

con ella

caen

 

pluma

o piedra

en el vacío

 

iguales

cayendo

 

quienes

sin ella

no pueden

levantarse

sobre

la sombra

del caer

 

en nuestro

su cuerpo

de verdad

 

sostener

cuidar

esa idea

 

con ella

alzarse

otra

 

y

otra vez

 

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

Creo que desde los primeros intentos de consolidar una voz poética hubo un avance desigual hasta mis primeros libros editados donde se desarrolla un planteo más acabado. Un cambio más acentuado se puede reconocer en los últimos tres libros hacia una escritura de mayor condensación y complejidad formal.   

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

La escritura poética es una praxis singular que nos implica por completo: nos hace en la medida que la realizamos.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la palabra?

 

Fundamentalmente leer. Creo que el camino principal a partir del cual se abren infinitos senderos es la lectura permanente de clásicos y modernos de la poesía ya sea de autores de nuestra lengua o de otros idiomas. Y luego escribir sin pausa, pero sin prisa para dar por terminado y publicar un escrito.

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

 

La industria editorial sigue los avatares de la economía en un sistema que poco le interesa la cultura. Creo que habría que distinguir la industria editorial cada vez más concentrada y dependiente cuyo fin último es la valorización mercantil de la producción y difusión que realizan los pequeños sellos editoriales que sostienen al libro en primera instancia como bien cultural. 

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc. ¿Cuáles recomendaría?

 

Me resulta difícil establecer una recomendación en particular. La lista sería inabarcable. En general recomiendo ahondar en la lectura de distintas tradiciones desde los clásicos hasta los contemporáneos con el placer que nos brinda la curiosidad.

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, newsletters, blogs etc.?

 

Formas de las cuales debemos apropiarnos a pesar de sus limitaciones para difundir poesía, tarea que debe ser un compromiso de todo poeta, no solamente de la obra propia sino muy especialmente de la de otros.

Tengo un blog Presente Griego / Revista de Poesía (https://presentegriego.wordpress.com/). En el mismo se realiza una mirada sobre la poesía argentina y extranjera desde lo político del lenguaje en tanto oposición a la política como lengua del poder.

También difundo a través de una página de Presente Griego en Facebook y en mi página personal de esta red social.

Por otro parte realizo notas, traducciones y difusión como colaborador permanente de la revista de poesía latinoamericana PoesíaNo que además de su edición física como revista libro tiene una edición virtual en internet ( https://poesiaon.wixsite.com/uqbar.

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

 

Un agradecimiento fraterno a la tarea de difusión que realiza a través de los años Gustavo Tisocco con Mis poetas contemporáneos con amplitud y ahínco encomiables.

 

Ricardo Ruiz

 

Sunday, September 13, 2026

Entrevista a DEMÉTRIO PANAROTTO

 


 

¿Qué es para usted la poesía? 

 

La poesía es un acto, un gesto, de provocación. Este acto, para mí, surge de un mecanismo de encuentro, de satisfacción, del disgusto, de mera percepción… ocurre entre la biblioteca y la calle, entre la calle y la biblioteca (en este caso, la casa, el refugio: hay diversas puertas, esfínteres, que me permiten o me impiden circular. ¿Cómo supero estos obstáculos?) La poesía surge en estos espacios intermedios y, sin embargo, puede constituirse independientemente del medio: puede ser a través de la palabra en el blanco del papel, de la imagen, de la palabra en la imagen, de la imagen en la palabra, de la palabra en la canción, de la palabra como arte en todo su proceso de constitución, como presencia y como ausencia; de la palabra que palpita y reverbera en los cuerpos de los poetas, en sus miembros vitales y, por supuesto, en aquellos que parecen superfluos para la mirada policial o desprevenida. Percibir la poesía en el empeine, en el mechón de pelo, del mismo modo que se da importancia al lenguaje ya contaminado del corazón. Observar el arcoíris que se forma en un escupitajo es también un encanto poético. 

 

¿Podría usted contarnos  un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria? 

 

Nací en Chapecó-SC, en 1969. Tengo un doctorado en Literatura (UFSC) y estoy realizando mis estudios postdoctorales en educación en la UFGRS. Soy profesor de guion en el curso de Cine de UNISUL. Músico, guionista, poeta, escritor e ideólogo del programa Quinta Maldita (en la webradio Desterro Cultural) y del Festival de Literatura PIPA (junto a Juliana Ben) y consultor del proyecto Procura-se um Leitor. Desde el año 2000 imparto cursos en las áreas de Literatura, Música y Cine. Entre los eventos en los que participé a nivel nacional y internacional, cabe destacar: P.E.R.I.F.É.R.I.C.O, 2014 (residencia musical) y Poética, 2015 (residencia de poesía), realizados en el Espacio Cultural Escuela Sesc - Río de Janeiro-RJ; participé de tres etapas (que abarcan los estados de BA, PE y ES) del proyecto Arte da Palavra, 2018, Circuito de Autores, SESC Nacional; Proyecto Escuela Escritora, 2019, curso de escritura para niños, Sesc - Santa Catarina; Vapoesia Argentina, Buenos Aires y Mendoza, 2021; Festival Internacional de Poesía En el Lugar de los Escudos, México, 2022, 2024 y 2026; Jamming Poético, Venezuela, 2022; Participé del 5º Festival Literário de Itajaí, 2022; Lancé el libro Sem ensaio em Lisboa-Portugal, 2022; Raias Poéticas, Famalicão-Portugal, 2023; Poesía Trans-Atlántica, Lisboa-Portugal, 2022 y 2023; Lancé el libro Carta a Horácio, Feira do Livro de Lisboa- Portugal, 2024; Lancé Carta a Horácio en el Terceira Margem, Barreiro-Portugal, 2024; 2ª Festa Literária de Chapecó, Chapecó-SC, 2024; FliPomerode, 2024; A Feira do livro, Pacaembu-SP, lanzamiento del libro Cinematografia Lusitana, 2026.  Publiqué entre otros, "Mas é isso, um acontecimento" [Editora da Casa, 2008, poemas]; "Ares-Condicionados" [Nave Editora, 2015, cuentos]; "A de Antônia" [Miríade, 2016, infantil]; "18 Versos para o funeral de Demétrio Panarotto" [Papel do Mato Oficina Tipográfica, 2018, poemas], "Tratamento da Imagem" [Patifaria, 2018, cuento]; "Arquipélago" [Patifaria, 2018, infantil], "Lotação" [Medusa, 2018, poemas]; "Vozes e Versos" [Martelo Casa Editorial, 2019, poemas], "Cerzindo e Cozendo" [Butecanis Editora Cabocla, 2020, poemas], "Privado" [Butecanis Editora Cabocla, 2021, cuentos], "6 Poemas" [Butecanis Editora Cabocla, 2021, poemas, edición bilingüe, Español/Portugués], “sem ensaio” [Kotter Editorial, Portugal, 2022, poemas], “Não dá pra carregar nas costas” [Papel do Mato Oficina Tipográfica, 2022, poemas], “Navalha” [Traços & Capturas, 2023, novela], “Olhos” [Kotter Editorial, Brasil, 2024, poemas], “Carta a Horácio” [Kotter Editorial, Portugal, 2024, ensayo carta], “Carpincho”, [Papel do Mato Oficina Tipográfica, 2025, prosa], Cadernos de Cinema [Casa Três, 2025, ensaios] Cinematografia Lusitana [Edições Jabuticaba, 2026, poemas], además de algunos textos (publicados en revistas, sitios web y blogs en Brasil y en el extranjero), discos (Banda Repolho y proyecto Irmãos Panarotto) y películas. Reside en Florianópolis-SC, Brasil. 

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué? 

 

Comencé a escribir letras de canciones en mi adolescencia. Toco la guitarra desde los diez años, asistí a clases de música de niño, pero después de empezar a tocar, después de tener mi primer grupo musical, me dediqué a aprender de los diversos amigos que el mundo de la música me brindó. En la transición a la adultez, el espacio para componer canciones no se redujo, pero parece que generó otra necesidad: texto poético en papel, sin el apoyo de la melodía. Comencé a escribir verso y prosa sin diferenciarlos. Luego vinieron mi licenciatura en Literatura, mi maestría y doctorado, y la docencia, pero siempre supe que el espacio artístico me ayudó a sostener el espacio de la investigación y el aula, como si, como yo pensaba, estas cosas fueran inseparables. Naturalmente, del mismo modo que la docencia y la investigación provocaron otras “errâncias” en mi proceso de escritura. 

 

¿Cómo definiría a su poesía? 

 

Creo que acompaña los altibajos de mi vida. A veces mis poemas son más ácidos, más amargos; otras veces, más dulces; y otras logran equilibrar dulzura, acidez, amargura y una pizca de sal. En resumen, están llenas de “los saberes y los sabores”, como nos dice Barthes, coincidiendo con otros que han abordado este tema, que ensamblan y reensamblan nuestras experiencias y que, por una razón u otra, nos motivan a escribir. 

 

¿Qué autores influyeron en su poética? 

 

El abanico de autores es vasto y cambia según las exigencias de la vida. Con esto quiero decir que leer a Borges de forma casual en casa, junto al mar, un domingo por la tarde, es distinto a leerlo para un trabajo universitario y, por extensión, aún más complejo que leerlo cuando hay que impartir una clase sobre este renombrado autor. Sabiendo que tanto la sencillez del primer momento como la pretensión del segundo se ven superadas por un elemento de asombro que, por extensión, se refleja en mi escritura. Es decir, no solo los autores que me influyeron —en este caso, Ovidio, Horacio, Plutarco, los poetas provenzales, Gregório de Matos, Euclides da Cunha, Machado de Assis, Oswald de Andrade, Mario de Andrade, Clarice Lispector, Guimarães Rosa, Érico Veríssimo, Mario Quintana, Carlos Drummond de Andrade, Manuel Bandeira, Jorge Luis Borges, Octavio Paz una lista interminable de autores contemporáneos, incluido César Aira…— sino también el momento de mi vida en que los leí. Sin embargo, debo decir algo que refleje mi forma de pensar sobre el texto: mi escritura cobra mayor fuerza cuando choca con referencias de otros campos del arte, como, por ejemplo, el poder que emana del cine. En ese punto, a esta ya extensa lista de autores se sumarían nombres como Alejandro Jodorowsky, Pier Paolo Pasolini, Béla Tarr, Peter Greenaway, Glauber Rocha, Agnes Warda, David Lynch, Buñuel, Lucrecia Martel, Jorge Sanjinés, Nuri Bilge Ceylan, por mencionar algunos… 

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética? 

 

El final inevitable es el olvido; lleva tiempo, pero no mucho. 

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué? 

 

«Hay cadáveres», de Néstor Perlongher. Especialmente por la belleza poética y rítmica que compone los versos. En la puesta en escena de los versos (un montaje cinematográfico), se aprecia una falsa precisión en la disposición de las palabras, donde los versos no repiten la estructura, sino que se ajustan para dar fuerza a la lectura. Una síncopa que se reinventa a lo largo del poema, potenciando los juegos sonoros, por qué no, los melódicos, las pausas en la respiración, en un lenguaje que recupera históricamente imágenes que nos muestran el lugar que ocupamos en el mundo contemporáneo. Es como si pasado, presente y futuro se encontraran en un mismo poema. Es la comprensión de esta dureza, creo, lo que nos fortalece ante las calamidades que nos impone la vida.

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

 

Cambió con cada poeta, escritor, cineasta y artista que incorporé a mis lecturas, a mi comprensión del arte, entre lo que tiene poder, lo que respeto, incluso lo que me gusta, o incluso lo que no significa absolutamente nada para mí. Creo que estos cambios se perciben en la forma en que me permitieron comprender el lenguaje, antes que nada, como algo que trasciende un estilo. No me veo, por ejemplo, afiliado a un género literario; me encuentro, en abundancia, absorbiendo las diversas posibilidades de escritura que cada uno de estos movimientos y autores ofrece como un recurso y no como una mera percepción. 

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

Nacer escritor puede ser solo el primer paso para convertirse en uno. No nacer escritor es casi lo mismo. Lo que define a un escritor es el largo camino recorrido, lleno de desafíos, decisiones y la capacidad de transformar esos desafíos en experiencias de aprendizaje que se convierte en un poema, una historia o una canción. La pregunta que me queda es: ¿de qué lado me encuentro en el espacio social, después de tanto tiempo, de esta vida que yo llamo mía? ¿Qué decisiones tomé que me trajeron hasta aquí y que dan forma a mi escritura? 

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

Las palabras son, siempre han sido y siempre serán, algo vivo. Intentar aprisionarlas en un poema empapado en éter y encerrado en una botella pequeña es reducirlas al plano vegetativo, el primer paso, creo, para contribuir a reproducir lo más perverso de la estructura histórica, social y política en la que vivimos. La poesía, aunque no lo parezca, es algo serio. Necesitan cuidados, mucho trabajo. Por favor, dejemos que las palabras vuelen como pájaros. O, dicho de otro modo, no hablemos de pájaros que aprisionan palabras en una jaula. 

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

 

Como una industria. Entendemos la palabra literatura, tal como la conocemos hoy (aunque en lenguas latinas existe desde el siglo XV), desde el momento en que la Revolución Industrial y la Revolución Francesa se consolidaron como tales en la sociedad. Desde entonces, de diversas maneras, el libro ha sido cooptado por el mercado, por lo que se ha definido como buena o mala literatura según ciertos parámetros comerciales o por la perspectiva académica (una sobre la otra, mercado y academia, como un ouroboros). El mercado actual es un reflejo de esta historia, y de la que la precede. Nosotros seguimos, como una forma de mantener el placer del libro en sí, dialogando con aquellas personas, principalmente del mercado editorial independiente, que en algún momento no reproducen la perspectiva perversa del mercado.

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?

 

La Biblia, por supuesto, debe leerse, por favor, sin buscar verdades, respuestas ni concesiones. 

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter,  blogs etc? 

 

Todas son bienvenidas. Pero a menudo me parece necesario retomar una idea que siempre ha sido muy importante para mí. Una no sustituye a la otra. Sutilmente es decir, el libro sigue siendo, desde el principio de los tiempos, la mejor manera de difundir el texto. Y así sea. 

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

 

¡Larga vida al blog y al proyecto en su conjunto, Gustavo! Siempre es un placer poder contribuir de alguna manera. Estoy a tu disposición. 

 

                                                   That's all folks!

 

Demétrio Panarotto

Friday, September 11, 2026

Entrevista a CLAUDIA TEJEDA

 


¿Qué es para usted la poesía?

 

La poesía para mí es un órgano vital, un tercer pulmón, un punto de apoyo para mantener el equilibrio. Es umbral entre lo que se nombra y lo que no se puede definir. Es trabajo con la palabra. Una búsqueda que no termina.

 

¿Podría usted contarnos  un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

Como poeta participo de muchos espacios, fui promotora para la lectura en el proyecto de la Biblioteca Popular Sarmiento, dí talleres de animación a la lectura para padres, talleres de escritura para niños y adolescentes, participando en maratones de lectura locales. Organizo el Café literario de las malas compañías y el encuentro de verano Poesía en ojotas. Participé de mesas de lectura y encuentros internacionales. Fui jurado de concursos. Prologué y presenté libros. Di talleres de ontoescritura. Me formé en Arteterapia, Risoterapia y ludopedagogía, coaching ontológico. Realicé recitales poético-musicales. Fui parte de la Noche de los Museos en mi ciudad. Trabajé en dos proyectos de la Estancia Jesuítica sobre “memoria afro” y un homenaje a una vendedora de pan de nuestra ciudad como recuperación de nuestra identidad, junto a la gente del taller de escritura creativa que coordino. Soy narradora oral fuera de estado. He hecho algunas travesuras en literatura infantil.

Sigo formándome, creo que aún me falta mucho que aprender.

 

Obras publicadas

 

Comencé a participar en concursos y a obtener reconocimiento, entonces junté varios trabajos y coraje, le mostré ese desorden a Oscar Salas y me animó a publicar el primer libro de poemas y relatos “De hiedras y grietas” Los regalé casi a todos. Después publiqué Como racimo de abejas (microficción) Andamios de pan (poesía) El rayo imperfecto (1er. premio poesía  Grupo Paco Urondo) Con Carlos Medina publicamos  Anisacaterías.  Un ojo con patio – poesía -Los ángeles no tienen tumba  y después Trencadís, poemas de amor irregular - Mentiritas y enredos para leer panza arriba- (infantil) - Libreta de almacén – poesía- Mención en el Concurso Bioy Casares - Vapor de los membrillos- Antología personal Premio convocatoria Elandamio ediciones.

Pájaros en la cabeza – poesía infantil – Después del destierro – poesía- Colección

Ellas -

Un ropero que maúlla – poema ilustrado (infantil) El libro de Joel – plaqueta –

Adivinero natural (Mamíferos)– colección de adivinanzas -Francés de bazar - crónicas

cotidianas - Y  Objetos perdidos - microficciones -

También participé en varias antologías

 

Premios:

 

1982-  Mención poesía Concurso Dirección de Cultura Alta Gracia

1985 – 1º premio Concurso “Síntesis descubre creadores” poesía – cat. jóvenes 1987-  1º premios Grupo de teatro “Arcoiris” – cuento

1997 – Mención Certamen Nacional Farruco Hermida – Deán Funes- poesía 1998 – 1º premio poesía – Concurso provincial Falla

1999-   1º premio poesía – Concurso provincial Falla 2001-   Mención poesía – Concurso provincial Falla 2003 – 1º premio poesía – Concurso provincial Falla

2004- 2º premio poesía – Concurso provincial Falla

2005- 2º premio poesía – 1º premio cuento – Concurso provincial Falla 2006 – 1º premio cuento – Concurso provincial Falla

2009-  Mención poesía – 9º Letras Guanusacate Jesús María

2010 – Finalista en poesía Reunión de Voces- Grupo Pretextos-Bs. As.

Mención poesía – II Certamen Nacional “Sendero de palabras” –Las Varillas- Cba. 2º Mención poesía – II Certamen Nacional de poesía “Ramón Emilio Charras”

Distinción de API Artistas y pensadores independientes por la obra poética,  en el

marco de la XXV Feria del libro Cba 

1º premio Cuento breve –Certamen Noches de poesía – Alta Gracia

1º premio poesía – Certamen Noches de poesía- Alta Gracia  2011 – Finalista en poesía Reunión de Voces- Grupo Pretextos- Bs. As.

1º premio III Certamen nacional de poesía “Sendero de palabras”  – Las Varillas – Cba. 1º mención SADE seccional Cba. – poesía

2º premio narrativa breve – Noches de poesía – Alta Gracia

1º premio poesía – Concurso provincial Falla – Alta Gracia 

2014 – 1º premio edición – Concurso nacional Paco Urondo – Villa María 2016 – 1º premio Abrazo de voces – XII Encuentro Pretextas – Bs. As.

2019-  3era. Mención Concurso Nacional de poesía y cuento “Adolfo Bioy Casares” categoría poesía

2020-  Tercer puesto Concurso de poesía – SADE San Miguel- Bs. As.

Finalista del premio poesía Rubén Reches – Páginas de Babel – Ediciones Ruinas circulares en varias ediciones

2021 – Mención Certamen Quinto elemento

2023- Mención premio Concurso Anual Fundación Argentina para la poesía

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

 

De chica me gustaron las palabras, ampliar mi vocabulario, trabajar las imágenes, impactar a algún lector con mis exageraciones. Escribía para la complacencia de mi maestra y para el orgullo de mi madre. Cuando mi madre murió,  escribía para retener su olor, sus gestos, para inmortalizarla. Escribía para imaginar otra realidad en medio de la neblina. Escribía porque me enamoraba y se enamoraban mis amigas y me pedían poemas de amor a la hora de Geografía. Y yo estaba en el corazón de todas las enamoradas sufriendo con cada una, viviendo esos amores como si fueran míos. Escribía para comprender, para saldar una deuda con la vida y sentirme valiosa porque era capaz de lograr una metáfora. La poesía salva y me salvó. Después comencé a formarme, a aprender, a ampliar el mundo. Todavía sigo aprendiendo.

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

Mi poesía intenta recuperar lugares cotidianos, ver el mundo en el fondo de una tacita de porcelana. Mi poesía completó el árbol genealógico que me falta. Hay mucho patio y mucha observación. Hay ventanas hacia otras realidades. Hay mudanzas y futuro. Sé que mi poesía no va a cambiar al mundo con un verso, pero intenta parecerse a un trapito húmedo sobre una frente afiebrada.

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

Juan Bughi me deslumbró en la escuela y la poética de Juan Ramón Jimenez, después Borges, Cortázar, Pizarnik, Manuel del Cabral, Girondo, Huidobro, Gelman, Drummond de Andrade, Pessoa, Madariaga, Varela, etc. Poesía japonesa, los malditos. No sé , creo que si nombro a todos, no terminaría jamás. Wislawa, Varela, Watanabe, Oteriño, Silber, Negroni, etc. Nuestros compañeros de lectura. Todo de algún modo nos influye, nos convoca a seguir una conversación con el poema que otro comenzó.

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

La poesía no tiene un fin, según creo. No intento convencer a nadie de nada con mi poesía. Solo intento rozar el corazón de quien la lee.

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

Si tuviera que elegir uno y solo uno, sería el de Jorge Leónidas Escudero:

 

A OTRA COSA

 

¿Pongámonos bien la vida

que nos pusimos del revés?

En vez de alimentar historias de plomo

digamos cosas fáciles.

 

En vez de hacer de perro del hortelano,

o llorar a la luna porque no nos quieren,

echemos pájaros en el jardín de las preciosidades.

 

Probemos saludar a desconocidos

a ver si aparece el amor,

pues qué delgado está el mundo,

qué pálido, y necesita apoyo.

 

Aventa una palabra uno y afecta al tiempo futuro;

por eso hay que hablar con cuidado

y sonreír más.

 

Pongámonos bien la vida a ver qué pasa,

pues así como estamos se han desequilibrado

los bancos de las plazas

y si no intervenimos

¿a dónde va a ir la gente a tomar aire?

 

¿Por qué? Porque la poesía es ese banco de las plazas donde ir a tomar aire.

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

He quitado adjetivos principalmente. Quizás me permito más lo narrativo. Sigo explorando las posibilidades de la poesía. Intento gobernar las obsesiones aunque a veces se adueñan del papel y siguen hablando de lo mismo, porque todo lo que le pasa al mundo es una cuestión de amor y desamor.

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

Se nace sensible, pero quienes escribimos nos aprovechamos de eso, lo exageramos. Pero no todas las personas sensibles escriben. El escritor se preocupa por eso que nadie observa y se pierde, se obsesiona por los detalles, por la palabra exacta. Creo las experiencias de vida  inciden en la manera de acercarnos a la poesía. Y donde hay un poeta hubo algún docente o algún familiar que alentó ese fueguito para que no se perdiera.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

Que escriba para no perder a su niño interior. Que juegue con las palabras, que lea y explore todas las voces poéticas. A escribir se aprende escribiendo. Que se permita los errores porque somos humanos. Que no entregue su esencia a lo artificial.  Como dijo Samuel Beckett  «Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor»

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

 

Es complejo el tema. Las pequeñas editoriales luchan por sostenerse. Algunos, los menos, recurren a convocatorias sin costo para los poetas, inventan recursos para hacerlo posible, publicitan, distribuyen. Pero es difícil para su estructura llegar donde llegan las grandes editoriales. A los poetas nos falta el apoyo económico para editar.  La mayoría de las veces, editar es un esfuerzo del bolsillo del autor o bien una tarea de preventa.

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?

 

El libro del pescador - poesía de Roberto Malatesta

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter,  blogs etc?

 

Me parece una posibilidad muy interesante. Desde que la poesía se comparte en redes, los accesos se han facilitado, por ejemplo, la página de Gustavo es un abanico de voces poéticas sin fronteras. Todo el tiempo estamos descubriendo un poeta diferente que vive del otro lado del mundo y que si no fuera por la virtualidad no sabríamos que existe. También existe el riesgo de fuentes no confiables, trabajos realizados con IA. Pero por suerte son los menos.

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

 

Agradecer tu trabajo generoso de abrirnos la puerta y difundir nuestras voces. Gracias Gustavo, siempre.

 

Claudia Tejeda

Entrevista a SERGIO ANTONIO CHIAPPE RIAÑO

  


¿Qué es para usted la poesía?

 

Hola querido Gustavo. La poesía es mi manera de sentir el mundo. Respirarlo, entenderlo, confrontarlo.

 

¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

Aunque no tengo formación literaria, mi formación académica es otra, siempre me interesó la palabra, todo lo que puede expresarse a través de ella.  Hará unos quince años que la vida me llevó a la senda de la poesía y allí me quedé. Tengo publicados cinco libros: El árbol de los ahorcados (2017), La persistencia de las lágrimas (2020), La curvatura del tiempo (2021), Lento caer de lluvia (2025) y Gramática de la luz (2026). Tengo proyectado un sexto libro en el 2027 celebrando los diez años que cumple de ser publicado mi primer poemario. Se trata de una antología personal.

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

 

Los primeros escritos corresponden a la época colegial, como actividades de las clases de español y Literatura. Ya, de una manera más personal son cuando quiero entender una realidad íntima y colectiva, comienzo a asumir posturas de vida y la poesía aparece como faro y herramienta.

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

Mi voz poética es reflexiva, melancólica, orgánica, exploro el lenguaje de las imágenes, soy más bien de palabras sencillas, de poesía breve, sin artificios.

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

Los poetas de la Generación del desencanto, entre ellos la poeta Mercedes Carranza.

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

Realmente ninguno. Podría ser brindarme abrigo.

 

¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

Es una pregunta difícil. Median varias situaciones dependiendo de las circunstancias que esté atravesando. Pueden ser varias respuestas. Hay un poema que hará parte del nuevo libro (la antología del 2027), que creo, condensa la respuesta. Se trata del poema Por qué la obsesión con los pájaros.

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

Considero que los poemas al igual que el poeta van madurando, y pienso, que en ese sentido se vuelven más reflexivos y se han ido acercando o adentrando en el lector. No son distantes, al contrario, cercanos a veces duelen, en otras consuelan.

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

Creo en el nacimiento del escritor, pero sin trabajo, esa semilla puede quedarse enterrada.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

Qué se dé la oportunidad de arriesgarse, de hacerse a una voz, de no callarse.

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

 

En el caso Colombia, un florecimiento de editoriales independientes compitiendo por una pequeña tajada. Como siempre los monopolios quitan el aire, pero, sin embargo, hay pequeñas luces que no dejan de brillar y de alguna manera estimulan el trabajo que cada uno de nosotros realiza en este engranaje.

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc. ¿Cuáles recomendaría?

 

Recomiendo la preciosa obra de la poeta colombiana Monique Facuseh, en especial su libro Maneras de decir.

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter, blogs etc.?

 

Todas son válidas, todas aportan permitiéndote desarrollar una mejor lectura crítica. Da más opciones para una adecuada y completa formación tanto de escritor como de lector y escucha. 

 

 

Gracias querido Gustavo por tus preguntas y por tu generosa manera de hacer y formar público para la poesía que tanto la necesita y que tanto se necesita. Un abrazo inmenso poeta

 

Sergio Antonio Chiappe Riaño

Wednesday, September 09, 2026

Entrevista a SERGIO GUERRIERI

  


¿Qué es para usted la poesía?

 

SG: Pregunta que todos deberíamos poder respondernos alguna vez. En mi caso, la poesía, es, quizá, un modo de apartarme de la mirada central, hegemónica. Podría decirse que es un modo de encontrar y disponer de aquello cuya existencia no se ofrece a “simple vista” o que, por estar tan sumido en la densidad del mundo, no es fácil rastrear; un modo de pesquisa, más real, más personal. No obstante, es la manera en que historizamos: los poetas somos los verdaderos historiadores, ya que dejamos asiento de la intimidad de una época: no de las generalizaciones, sino de lo ínfimo que constituye la época y que nos constituye (por añadidura).

 

¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?

 

SG: Resumiendo, he comenzado a los 18, en La Plata, con mi primer taller literario y hasta ahora, que tengo 45, no he dejado de estudiar la poesía desde diferentes ámbitos más o menos formales. Letras, corrección literaria, edición, coordinación de talleres; he estudiado todo lo que se esperaba de alguien dedicado a la literatura; no obstante, los espacios no formales son los que más me han ayudado a indagar en la profundidad real del lenguaje.

Desde hace más de 25 años dicto la formación para escritores y desde hace 3, la formación para coordinadores de talleres literarios. Constato que educar es uno de los mejores modos de aprender, así que se diría que no he dejado nunca de pensar la escritura, casi obsesivamente, como si esa fuera la marca que quema en esta vida.

Mi primer libro se publicó en 2008 (Desnudos en Quarently, Ed. Del Dock); el segundo, en 2013 y obtuvo la primera mención en el Premio Javier Adúriz (Ritual de cacería, Ed. Del Dock); el tercer libro fue merecedor del 2do Premio en el concurso internacional Victoria Ocampo (Pozo, Ed. La Biblioteca); el cuarto libro obtuvo el Primer Premio Rubén Retches (Los placeres culpables, Ed. Ruinas circulares) y Cría, mi quinto libro, es el que cierra el ciclo por el momento.

En la actualidad, estoy escribiendo dos nuevas obras aquí en París, donde resido actualmente.

 

¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?

 

SG: Comencé a escribir para entender. Lacan decía que el poeta era el analista que sabía hacer con el lenguaje. La poesía llega como un modo de lo abierto del mundo en mi propio modo de entenderme. Uno podría pensar que la poesía nos aísla, sin embargo, es lo contrario: pone la observación sobre los límites y nombres de todo lo que existe. Si uno es capaz, trasciende esos límites y se encuentra con el mundo de la densidad, de la filosofía, de lo omitido, de lo que deliberadamente el poder nos ocultaba, etc. Esa instancia de descubrimiento nos religa con los propios límites de nuestra intimidad, de nuestra humanidad; de ese modo uno logra la expansión.

 

¿Cómo definiría a su poesía?

 

SG: No podría definirla, “cambio bajo mi piel de perro a lobo”, escribía Orozco. No intento sostener un estilo, cada libro nuevo es una oportunidad para revisar otro modo de mí, empezar otro juego, descubrir una nueva perspectiva y eso me lleva a diversificarme. Creo que esa es la “definición”: una poesía diversificada.

 

¿Qué autores influyeron en su poética?

 

SG: Algunos autores fueron un faro, otros un límite, otros expandieron el camino, otros ampliaron las opciones… Siempre que se tiene ante sí un gran libro, hay que estar dispuesto a la “contaminación”.  Siento un especial amor por los autores crípticos o aquellos que me dejaron, por años, pensando sobre sus textos. Me he fascinado con Girondo, con Borges, con Apollinaire, con Heidegger. He aprendido después a dejarme conquistar por el trabajo de Mallarmé, Baudelaire, Duras, Aira. Barbery, Houellebecq, Krasznahorkai, Byung Chul Han y tantos otros. No podría nombrar a todos los autores que me han dado esta vida. Los respiro inconscientemente y sé con el cuerpo, que les debo esa respiración. “Escribo con la biblioteca en la espalda”, dice siempre una amiga.

 

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

 

SG: La poesía nace de una mirada divergente, marginal y no complaciente –si se quiere-. Creo que la vida actualmente se concentra en exceso sobre miradas puestas en el mismo centro: el centro de las cosas, el centro de la masa, el centro del mundo, el centro del éxito… No obstante, estoy convencido de que esa centralidad no aloja a las subjetividades, sino, muy por el contrario, las rechaza. Creo que me haría muy feliz si mis lectores se sintieran tentados a correrse del eje central y descubrir la propia órbita gravitatoria, sin dejarse tentar por lo que brilla en el centro, sin pensar más que en ese propio modo de viajar. 


¿Qué poema elegiría usted si tiene que optar por uno en especial? ¿Por qué?

 

Este texto viene de una serie sobre el hambre.

 

Dentro de la sonrisa no hay víctimas,

lo que mastica esa sonrisa es un grito,

un sonido lineal, agudo como la pesadilla,

pero en su latido interno e insoportable

se aloja la vulnerabilidad de la muerte.

 

Dentro de esa membrana blanda

que cubre las entrañas, yo te he desnudado,

mi amor, tantas veces…

hasta convertirme en una línea aguda

que no supe sostener en la boca.

 

Nunca me gustan del todo mis textos. Este, por ejemplo, es un poema en el que he puesto mucha atención a la omisión; sobre todo, siempre que lo leo me impresiona la transformación: algo se deshace en la boca y no se sostiene ni como grito, ni como palabra, ni como alimento, ni como saliva. “Él” es algo que no sacia, aunque yo lo convierta en dolor o en placer.

 

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

 

SG: Cuando uno recién comienza, quiere impresionar, pero además está lleno de inseguridades. Al principio mi trabajo con el lenguaje era críptico, demasiado selectivo. Desnudos en Quarently (ya se puede ver el título) es un libro pretencioso que no aloja a los lectores. Con el tiempo he pretendido soltar el lenguaje, dejar de sujetarlo para que por fin se abra. La apertura, como bien nos propone Umberto Eco, es el modo de encuentro con el lector. No obstante, todo el tiempo trabajo en una tensión que oscila entre yo y el otro, yo y el lector. De modo tal que esa “Paradoja del escritor” de la que hablaba Marguerite Yourcenar hoy me ayuda a pensar en el lenguaje como un facilitador y no como un mero juego exploratorio.

Creo que jamás dejaré de sentir que trabajo dentro de una tensión, en la que yo es yo, a la vez que yo intenta ser parte de lo que espera el otro.

 

¿Para usted se nace o se hace escritor?

 

SG: A esta altura del partido, quien diga que “se nace escritor” debería tomar alguna pastillita y tratarse los delirios de grandeza.

 

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?

 

SG: Creo que hay conocimientos que deben adquirirse si no se tienen, porque para escribir son herramientas esenciales. Le diría que comience por revisar si cuenta con ellos: la primera de estas herramientas fundamentales es la paciencia; poco podrá trabajar en poesía quien no disponga de paciencia. La segunda facultad esencial es la lectura crítica: poder ahondar en la lectura de un poema no tiene que ser un lujo, es una obligación. La tercera de ellas es la creatividad. Luego de 25 años como docente, puedo asegurar que ni nuestra educación inicial, ni la educación secundaria, ni –obviamente- la educación universitaria exploran o desarrollan la creatividad. Sin creatividad, sin ideas novedosas, ni imaginación poco se podrá trabajar en la escritura. Leer, no para que los nuevos poetas digan “esto ya lo conozco”, sino para que se expanda el universo de lo posible.

 

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

 

SG: Del mismo modo que todo en la Argentina del 2026: sobreviviendo. Las editoriales de poesía hacen el mayor esfuerzo por crecer –dentro de lo posible-, por diversificarse y, sobre todo, sostenerse. No sé si les podemos pedir más. La cultura agoniza por donde se la mire.

 

Si tuviera que recomendar un libro de poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?

 

SG: Sin lugar a dudas, nada del siglo de oro español o cosa que se le parezca. Me parece tan ridículo decirle a alguien que tiene que leer sonetos… Sí suelo preguntar, antes de hacer una recomendación, qué temas los apasionan. Si me dicen fútbol, recomiendo autores que escriben dentro del circuito de ese tema. Si me dicen erotismo, igual. Pero encuentro que nadie tiene que leer nada, la literatura es una elección y cada quien tiene que tomarse el trabajo de investigar a los autores que afinan con él.

Distinto es el caso de quienes se están formando para escribir, porque entonces sí tenemos que comenzar a pensar en lecturas que guíen y que ayuden a conocer el panorama artístico y el universo técnico de la poesía (o el del género que sea).

 

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, ñusleter, blogs etc?

 

SG: En sí mismas no están ni bien ni mal. No encuentro que sea un tema sobre el que hay que opinar. Es el modo en el que los lectores acceden a lo que buscan. También funcionan muy bien para la difusión.

No obstante, sí hay un aspecto que me inquieta, es que la difusión se asocia con inmediatez y falta de revisión. No dejo de ver autores que publican lo que han escrito al instante de haber terminar de escribirlo. ¿Quién puede pensar que un poema recién escrito no merece relecturas, correcciones, cambios, revisiones? ¡O rehacerse! El texto es un proyecto, es un proceso, es una meditación que tiene su tiempo de construcción y maduración. Eso lo sabemos todos. Pero cuando no pasa, el resultado es catastrófico: el texto es un impulso ingenuo, cuando no un pensamiento inútil lleno de cortes de “verso”.

 

Por último ¿Quiere usted agregar algo?

 

SG: Sí. Agregaría que este es un país que ha dado grandes escritores (de los mejores, quizá), poetas que se han convertido en referentes para todo el mundo. Tenemos todo a nuestra disposición para usar esos “genes” y convertirlos en una Historia de compromiso con la literatura.

 

Sergio Guerrieri