Entrevista a CECILIA COLLAZO
¿Qué es para usted la poesía?
La poesía para mí es un estilo de vida, un
modo de percibir las cosas del mundo. Es pulsión de vida que bordea lo más
profundo del ser. Construcción de un parapeto ante la muerte, ese dique de
contención que sostiene lo vivo de uno.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida, de sus obras publicadas, sus premios, su actividad literaria?
Escribo poesía desde la infancia, gracias a las Maestras de la Escuela Primaria que me acercaron y me hicieron conocer a esas poetas increíbles de Latinoamérica, el caso de Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni entre otras.
Comencé a publicar en el año 2007, y hasta
la fecha llevo editados diecinueve libros entre poemarios y ensayos alusivos a
la escritura de la poesía.
He sido Maestra de Lengua y Profesora
durante años, y soy Licenciada en Psicología y Psicoanalista, he trabajado en
autismo y psicosis en niños y sigo hoy haciéndolo en la clínica con adultos. Me
he dedicado al estudio de la literatura infantil.
Mis últimos poemarios son: Encarna-esa
casa, La casa- (2024/2026) Ediciones En Danza/Ediciones La Yunta.
El remero de la barca en que navego (2025)
de Halley Ediciones.
Y La intensidad de los días (2026) de
Ediciones Caburé. Un poemario para niños, Blablábla-lo que una gota tiene para
decir- (2026) de Ediciones Libella y un ensayo sobre la escritura de la poesía,
De las trazas, trozos –sobre escribir- (2023) Ediciones La Yunta.
Mi poemario, Urgencias de encierro, de
Ediciones La Yunta (2020) recibió la Faja de Honor en Poesía de la Sociedad de
Escritores de la Provincia de Buenos Aires -SEP- y el libro De las trazas,
trozos-sobre escribir poesía- (2023) de la misma Editorial, recibió la Faja de
Honor en Ensayo, por esta misma institución.
Y en el año 2020 en plena pandemia, obtuve
el primer premio en el concurso Grito de Mujer y me emociona mucho haberlo
recibido.
También he tenido la suerte que mis poemas hayan sido publicados en diferentes países, Perú, México, Brasil, Uruguay, Colombia, Canadá, España, Portugal y Argentina.
¿Cuándo empezó a escribir? ¿por qué?
Comencé, como iba diciendo, cuando era
niña.
Creo a esta altura de la vida y en
retrospectiva que fue la manera de asir el entorno que me tocó transitar,
canalizar con sensibilidad un sentir profundo sobre la vida y darle curso. Fue
una necesidad imperiosa para mí escribir y aún lo sigue siendo. Escribo desde
los pies, desde la raíz de mi ser. Así.
¿Cómo definiría a su poesía?
Tal vez, debería hablar otro sobre mi
poesía y no yo. Pero lo que alcanzo a a percibir es que escribo muy al hueso,
al borde de aquello que voy sintiendo. Me parece tengo una forma muy concreta y
concisa de decir, por eso mi poesía es pequeña y minimalista. A veces es
despojada, otras concentrada y con respeto por los silencios, que tanto nos
dicen.
Me convocan varios temas, la naturaleza,
las mujeres y su posición frente al mundo, el cuerpo que me hace pregunta, la
injusticia, el hambre, la infancia y muchos más. Me despierta curiosidad casi
todo lo que existe en este mundo.
¿Qué autores influyeron en su poética?
Muchos, entre ellos Paulina Vinderman,
Patricia Bence Castilla, Juan Gelman. Alguien que toca mi corazón desde que los
leo son los poetas, Miguel Hernández, y Antonio Machado entre los clásicos, por
nombrar sólo algunos.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con
su poética?
Venir a ofrecer mi corazón. Si eso dice algo y llega al otro en lo profundo de su ser, mi poética está a salvo.
¿Qué poema elegiría usted si tiene que
optar por uno en especial? ¿Por qué?
Elijo este poema, porque creo que uno como
poeta siempre escribe un único poema, los demás por más que sean cientos miles
y parezcan diferentes son aquel, endulzado, camuflado, vestido con otro traje,
pero el mismo poema en él.
Ay sustancia
secreta,
goce puro
de mi alma,
eso soy.
………………………………….
¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo
largo de los años?
Fue cambiando de la crudeza a la liviandad,
de lo despiadado a lo poético, del todo a lo pequeño al detalle que signa el
resto, de la dureza y lo trágico a lo posible en el mundo, a un pequeño hacer
con la palabra, un quehacer sobre la tela de mi singularidad.
¿Para usted se nace o se hace escritor?
Algo se trae de vaya a saber qué recónditos lugares o seres, pero sobretodo es sensibilidad, invención, el dejarse sorprender por las maravillas de lo cotidiano que están allí al alcance de la mano que otros dejan pasar y el poeta las toma de la cola y las hace propias con el trabajo sobre la palabra. Hay que trabajar, porque no va de suyo la escritura, hay que largar las palabras, corregirlas, pulirlas, hacerlas propias y embellecerlas con la letra de cada quien.
¿Qué consejos le daría a un joven
escritor/escritora que se inicia en este bello camino de la PALABRA?
Que se deje llevar por el camino de conocer
su propio interior su mundo interno, su ser más íntimo, porque por más que vaya
a talleres literarios e intente aprender a escribir, toda la sabiduría está
dentro de uno, nadie más sabe de qué se trata.
Después están las técnicas, las reglas
ortográficas, los recursos estilísticos que la hacen más linda a la escritura y
la mejoran, pero sin la esencia propia, es vacía y nada se logra.
¿Cómo ve usted actualmente la industria
editorial?
La veo muy complicada como todo en este
país.
Se destruye lo individual, la producción
personal y de la pequeña industria independiente, donde se escucha y se respeta
la subjetividad de quien edita y quien escribe. Y por eso mismo, debería ser
muy cuidada.
Por estos días no existe el respeto por la
cultura, el arte, la diversidad, que son las expresiones que nos hacen más
humanos y nos enriquecen. Por eso seguimos escribiendo o haciendo arte que es
nuestra agua de resistencia ante tanta crueldad.
Si tuviera que recomendar un libro de
poesía, prosa, cuento, novela etc ¿Cuáles recomendaría?
Recomendaría el poemario de Valeria Pariso,
Zarmina que ganó hace unos años el primer premio del Fondo Nacional de Las
Artes. Es una obra brillante porque muestra cómo se puede trabajar el lenguaje
para decir lo que no puede ser dicho sobre lo trágico, sobre la sumisión, sobre
lo represivo y eso es una invención bellísima de la autora, que nos transmite
su saber hacer con las letras.
Una cosa es contar como es la lluvia, y
otra muy distinta es hacer llover con las palabras, como dice ese popular dicho
anónimo, y Pariso hace llover con las palabras.
Y como ensayo, o texto inclasificable y
bellísimo, El corazón del daño de María Negroni, ésta excelente escritora y
poeta que ha hecho este libro, a mi entender, desde la asociación libre, no
surrealista, en es una forma de escritura que conlleva la sorpresa del
inconsciente y la apertura y cierre del mismo y eso hace a la belleza de sus
letras. Su lectura es imperdible para los lectores.
Después recomendaría que lean todo lo que
llega como libro a las manos del lector, porque la lectura por más pequeña que
sea o mínima, abre puertas, y el saber que se adquiere en los textos nos hace
verdaderamente libres como sujetos y mejores escritores.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión
de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos,
revistas virtuales, ñusleter, blogs etc?
Me parece bien la difusión de la escritura
en cualquiera de sus formatos, aunque prefiero el libro y su producción en
papel.
El problema está para mí, en la posición de
quien escribe, desde dónde lo hace y cómo comunica lo que hace. Ciertas veces
en ese marco se bastardea lo que alguien produce por los modos de hacerlo
conocer y los contenidos se empobrecen. Pero bien utilizado lo virtual como
herramienta sobre un buen contenido de escritura, llámese poema, texto
narrativo y u otros no sólo difunde, sino que hace lazo, establece vínculos y
crea redes que hacen crecer la escritura en sí misma y a quien la realiza.
Por último ¿Quiere usted agregar algo?
Agradezco profundamente la posibilidad que
nos dan estas entrevistas para difundir nuestros sentires sobre la escritura y
la poesía en nuestro trabajo. Muchísimas gracias.
Cecilia Collazo
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